FÁBULA VIII.
ORITIA ARREBATADA POR BOREAS.
Céfalo, hijo de Eolo, casó con la una llamada Procris; y Oritia, su hermana, fue largo tiempo el objeto de ternura de Boreas.[186] La Tracia, donde reynaba, y la memoria de Tereo eran impedimento para su enlace; mas este Dios[187] persiste en sus ruegos, queriendo mas usar de rendimientos que de la fuerza. Pero viendo en fin que nada adelantaba con las persuasiones, se dexó arrebatar de su furia, que es natural y muy comun á tal viento, y dixo: „Con razon se me desprecia. ¿Por qué pues he abandonado mis armas, la crueldad y violencia, mi ira y ánimo amenazador, y he echado mano de ruegos é indignos suspiros? ¿Son pues estas las armas que deben asegurarme la victoria? No, nada me está mejor que el furor y la fuerza, con la qual arrollo las nubes: con violencia disipo las nieblas, agito los mares, derribo los robustos robles, quajo la nieve, y congelo el granizo.[188] Quando yo encuentro en el ayre, que es mi verdadero campo de batalla, los demas vientos, mis hermanos, lucho con ellos con tanto ímpetu, que todo el cielo se estremece, y chocando las nubes unas con otras, despiden el horroroso trueno, y lanzan los fogosos rayos que atemorizan á todo el orbe. Quando puedo introducirme en las concavidades de la tierra, hago estremecer á los infiernos, y lleno de temblor á todo el universo. De esta suerte debí pedir á Oritia en casamiento; y Ericteo seria mi suegro por fuerza, ya que no quiere rendirse á ruegos.”
Despues que Boreas dixo estas ó semejantes palabras, sacudió sus alas,[189] con cuyo movimiento se conmovió toda la tierra, y se encrespó el dilatado mar: habiéndose cubierto despues de una nube obscura, y barrido la tierra, levanta por todas partes densas polvaredas, y arrebata á Oritia entre sus brazos. La violencia del movimiento con que la llevaba acrecentó su amor; y voló sin descansar hasta Tracia, su Reyno. Oritia, hecha Reyna ya de aquellos helados climas, parió dos gemelos, que en todo se hubieran parecido á la madre á no tener alas como el padre. No obstante, dicen que no nacieron con ellas, sino que les salieron en su adolescencia. Algun tiempo despues Cetes y Calais (así se llamaban estos dos Príncipes) siguieron la carrera de las armas, y embarcándose en la nave de los Argonautas, que fue la primera que se atrevió á surcar los mares, acompañaron á Jason á la conquista del famoso vellon de oro.