FÁBULA II.
TESEO MATA AL MINOTAURO.
Minos luego que desembarcó en Creta hizo á Júpiter el sacrificio de cien toros que le tenia ofrecido, y colgó en su palacio los despojos y trofeos[15] de su victoria. Entre tanto crecia de dia en dia el Minotauro, monstruo de dos formas, y oprobio de la casa de este Príncipe. Era fruto del loco amor de Pasifae. Minos determinó tener oculta esta afrenta de su casa, encerrándole en el laberinto que edificó Dédalo, famoso arquitecto, con unas calles intrincadas, en que se perdia el tino con sus vueltas y revueltas.[16]
(83) Teseo mata al Minotauro y sale
del laberinto de Creta.
No de otra manera que el precipitado Meandro gira en los campos de Frigia, y fluye y refluye con retorcida corriente,[17] y saliéndose á sí mismo al encuentro como si quisiera ver correr sus aguas caudalosas, unas veces se vuelve hácia su nacimiento, y otras hácia el mar, sin que se pueda formar idea de su incierto curso; asi Dédalo habia intrincado el laberinto con tantas calles que se cruzaban y volvian á encontrar unas en otras, que apenas pudo él mismo hallar la salida. ¡Tan enmarañada como esto estaba aquella morada! En este laberinto pues fue donde se encerró el Minotauro; este monstruo se habia saciado dos veces con la sangre de los jóvenes y doncellas que los atenienses pagaban en tributo cada nueve años; pero le domó uno de los que salieron en el tercer sorteo, que fue Teseo, el cual con un hilo que ató á la entrada del laberinto, y que al efecto le habia dado Ariadna, hija de Minos, salió de él felizmente despues de haber muerto al Minotauro, y se llevó robada á la Princesa á la isla de Naxos, en donde desentendido de cuanto la debia, tuvo la crueldad de dejarla abandonada. Viéndola en esta triste situacion, y compadecido Baco de su suerte y de sus quejas, la dió sus brazos, la consoló, y la ayudó. Con la idea de hacer inmortal la memoria de una Princesa tan amable, este Dios la quitó de la frente la corona que la adornaba, y la tiró y colocó en el cielo. Cuando volaba por los aires las piedras de la corona se convirtieron en estrellas, y en una constelacion que conserva la especie y figura de una corona, y se halla en medio de la que se llama Dragon.
DÉDALO HACE ALAS PARA SÍ Y SU HIJO ICARO.
Dédalo entre tanto, fastidiado de Creta, y del largo destierro que en ella sufria, se dejó arrebatar del amor de su patria; y como por todas partes estuviese cercado del mar, dijo: „Aunque la tierra y las olas me estan cerradas por el tirano,[18] no podrá este cerrarme el camino de los aires. No se extenderá su imperio hasta esta region, aunque sea señor del mundo entero, y yo sabré abrirme paso por ella para mi patria.”
Apenas dijo esto empezó á meditar un proyecto, que nadie hasta entonces habia imaginado. Tomó algunas plumas, y las puso en órden, empezando por las pequeñas, y concluyendo por las mayores, imitando las alas de las aves que se crian en los montes, á la manera que una rústica zampoña se compone de cañas desiguales. Ató con lino las grandes, y pegó con cera las pequeñas, y en esta disposicion las encorvó en aquella proporcion que se observa en las alas naturales. El muchacho Icaro, que estaba con Dédalo su padre, ignorando que trabajaba para su ruina, ya con rostro alegre recogia las plumas que el viento habia arrebatado, ya ablandaba entre sus dedos la cera que debia unirlas; tambien algunas veces con sus juegos sencillos estorbaba la admirable obra del padre. Luego que esta se concluyó hizo Dédalo la prueba tomando vuelo, y se elevó con el movimiento del aire.
(84) El calor del Sol derrite la cera que
pegaba las alas de Icaro, y cae al mar.