LIBRO DÉCIMO.
ARGUMENTO.
Himeneo, que habia asistido á las bodas de Ifis, partió desde ellas á las de Orfeo; pero fue con mal agüero, pues de alli á poco perdió este dos veces á Eurídice; una cuando murió mordida de una serpiente, y otra cuando la sacaba de los infiernos. Orfeo con este suceso quedó tan asombrado, como aquel á quien la vista del Cancerbero deja convertido en piedra. Despues de esto, como para alivio de sus penas cantase al son de su lira en un monte muchas y varias transformaciones, vinieron á él y le rodearon todos los árboles de aquella montaña, y entre ellos el pino en que habia sido convertido Atis, y el ciprés en que habia sido transformado Cipariso.