FÁBULA PRIMERA.
CIRCE.
Glauco, que, como va dicho, era una de las deidades del mar, habia ya dejado atras en su viage al monte Etna, debajo del cual estaban oprimidos los gigantes,[83] y asimismo los campos de los Ciclopes, en los cuales nunca habia entrado el rastrillo ni el arado, ni habian sido beneficiados por las yuntas de los bueyes. Tambien habia dejado atras á Zanclea y á Rego, que está enfrente, y habia atravesado el peligroso estrecho, que contenido en dos cercanas playas, separa á Sicilia de la Italia. Desde él, discurriendo por el mar Tirreno, llegó á los collados abundantes de yerbas en que tenia su palacio y morada Circe, hija del Sol, y que estaban habitados de una gran multitud de fieras. Luego que la alcanzó á ver Glauco, la saludó, y ella á él, y desempeñados estos cumplimientos, la dijo: „Diosa, ruégote te apiades de otro Dios como tú: tú sola (si es que yo soy digno de ello) puedes aliviar los tormentos de mi amor. Ningun Dios, ó excelsa hija del Sol, puede conocer mejor que yo cuánta sea la eficacia de las yerbas, pues por ellas me veo convertido en Dios y habitador del mar. Y para que no ignores mas tiempo la causa de mi viage, yo ví á la bella Escila en la ribera que está enfrente de Mesina, y con exceso me enamoré de ella. Vergüenza me causa el referirte las súplicas, las promesas y halagos que la hice, y el modo con que fuí despreciado. Tú pues, que eres tan poderosa en los encantos, pronuncia, te ruego, á mi favor algunas palabras encantadoras; ó si te parece mejor y de mayor eficacia el usar de la de las yerbas, de que tienes tanto conocimiento, aplica al efecto este poderoso medio. No vengo á que me cures y sanes las heridas y tormento de mi amor, ni quiero que este se acabe y tenga fin, sino que hagas que Escila se abrase igualmente en amor, y participe del ardor que padezco.”
Circe pues (que era la mas ingeniosa y versada en los ardores del amor, bien fuese por su disposicion natural, ó bien porque Venus la diese esta pena en despique de que su padre el Sol la habia descubierto cuando estaba entretenida con Marte) le respondió estas palabras: „Mejor será que me ames á mí que te quiero, y deseo lo mismo que tú, y que estoy poseída de un amor igual al que tú tienes á Escila. No me avergüenzo en decirte que tienes mérito, y que no debo detenerme en rogarte: y si me dieres alguna esperanza, créeme te rogaré y me explicaré mas; y para que no dudes ni desconfies de tu mérito y gallarda disposicion, vesme aqui que siendo Diosa, hija del resplandeciente Sol, y que tanto puedo con mis encantos y con el conocimiento y uso de las yerbas, te prometo ser tu esposa. Olvida pues á una ingrata que te desprecia, y corresponde á una Diosa que te ama: con este solo hecho quedarás vengado á un mismo tiempo de mí y de ella.” Al oir Glauco que Circe procuraba inducirle á su amor con tales razones, la respondió: „Primero se desconcertará el órden de la naturaleza, y se criarán árboles en el mar y ovas en los montes, que yo pueda, viviendo Escila, mudar y poner en otra mi amor.”
Indignóse al oir esto Circe; y como no podia ofender á Glauco por ser ya Dios, ni aunque pudiera querria hacerlo por el amor que le tenia, convirtió todo su furor contra la que veia preferida á sí misma; y ofendida de ver despreciado su amor por causa del de Escila, al momento cogió unas yerbas de jugo venenoso, las machacó, y despues dijo sobre ellas algunas palabras[84] de las que usaba para sus encantos, y vistiéndose de un ropage azul, se salió de su casa por medio de una multitud de monstruos y fieras que la acariciaban al pasar; y dirigiéndose al lado opuesto á las rocas de Zanclea, llegó á Regio, y se entró en el mar agitado por las olas, sobre las que caminaba como por la dura playa, corriendo á pie enjuto sobre ellas. Habia un pequeño remanso que tenia figura de un arco, sitio frecuentado por Escila, y al cual solia retirarse y refugiarse cuando estaba el mar embravecido, y cuando el sol era mas ardiente y hacia muy pequeñas las sombras por estar en medio de su carrera. Inficionó Circe este sitio, derramando en él el venenoso zumo de las yerbas que antes habia machacado, pronunciando veinte y siete veces la fórmula solemne del encanto, que eran unos oscuros é intrincados versos, compuestos de unas nuevas y desconocidas voces, las que pronunció en ademan y tono mágico y como entre dientes. Vino despues Escila á bañarse y refrigerarse á este su acostumbrado sitio, y apenas habia entrado en el agua inficionada, hasta la cintura, cuando se la mira ceñida y rodeada de perros que ladraban. Al principio, creyendo que los perros estaban separados de su cuerpo, y no eran parte y porcion de él, huia de ellos espantada, y procuraba apartarlos de sí; pero vió y se desengañó de que iban con ella donde quiera que huia, y entonces tentándose y buscándose los muslos, las rodillas y los pies, halló que de medio cuerpo abajo estaba toda convertida en perros y monstruos que la horrorizaban con su furor, y que transformada del medio cuerpo abajo, apoyaba y estaba unida su cintura á los espinazos de aquellos.[85] Este suceso costó á Glauco mucho sentimiento y lágrimas; y ofendido de que Circe hubiese hecho un tan cruel uso de la eficacia de sus yerbas y de sus encantos, se huyó de ella y despreció su casamiento. Escila asi transformada y hecha un monstruo se quedó siendo espanto de aquel sitio, en el que se le presentó la ocasion de vengarse de Circe en su amante Ulises que navegaba por él, acometiéndole y quitándole muchos de los que llevaba en su compañía.[86] Tambien este monstruo hubiera echado á pique las naves de Eneas, si antes que navegase por tan arriesgado sitio no hubiese sido convertido en una roca que aun permanece, y que aunque ya de piedra insensible y sin el antiguo furor, es un escollo peligroso, y procuran huir de él los navegantes. Despues que las naves de Eneas á fuerza de remo pudieron escapar y libertarse de él y del otro escollo que está á la parte opuesta llamado Caribdis, estando ya muy cerca de la costa de Italia, fueron agitados por una tempestad, que los arrojó á la opuesta del África.
(128) Dido, reina de Cartago, recibe á Eneas
en su palacio y queda enamorada.