I.

o creais que es un artículo de costumbres, á la manera de los discretísimos y famosos de nuestro Curioso Parlante, lo que me propongo escribir hoy. Ni yo tendría fuerzas para tanto, ni, teniéndolas, incurriría en semejante anacronismo. Y digo esto, porque los artículos de costumbres no están ya de moda...—¡Cómo han de estarlo (perdonadme la rudeza de la expresión), si no se estilan ya las costumbres!!!... ¡Las costumbres, que son, ó que eran, el alma de la vida y la vida toda de la sociedad!

Propóngome aquí únicamente sacar una especie de fotografía de las Ferias de Madrid (este año que, faltando también á su costumbre inveterada, se han trasladado de la calle de Alcalá al paseo de Atocha) y consignar algunas reflexiones melancólicas, por las cuales he venido á deducir que, si de la moderna sociedad van desapareciendo las costumbres, no acontece lo propio con los vicios.

Manos, pues, á la obra.