POCA SUERTE

—¡Qué poca suerte, don Eugenio!—le interrumpí yo—. No haber podido nunca mandar en capitán. Siempre ha sido usted un piloto interino.

—Tienes razón; ¡yo que tenía tantas condiciones para mandar!

—¿Qué hubiera usted sido de contar alguna vez con una ocasión propicia?

—No sé; quizá un dictador; pero, en fin, no hay que soñar.

—Nada de sueños. ¿Eh? Hechos y más hechos.

—Eso es, hechos y sólo hechos.