PRESO

A las doce y media me metí en la cama; y acababa de dormirme cuando entró la policía con fuerza armada en mi alcoba; me mandó vestir, nos dirigimos al puerto y fuí conducido con otras personas al navío inglés Rodney.

Yo estaba sorprendido, de buena fe. ¿Qué diablo habrá pasado?, me preguntaba. Y analizaba todo lo que había hecho desde mi salida de Madrid y no encontraba el motivo.