JORNADA PRIMERA
ESCENA SEXTA
Una playa de pinares: En aquella vastedad desierta, el viento y el mar juntan sus voces en un son oscuro y terrible. La barca, con el velamen roto, ha dado de traves en los arrecifes de la orilla, y un marinero salta a reconocer la tierra. El patron habla desde a bordo.
EL PATRON
Este arenal pareceme que debe ser el arenal de Las Inas. Busca a ver si descubres el Con del Frade.
EL MARINERO
Ni aun las manos alcanzo a verme. Los pinares se me figuran los Pinares del Rey.
EL CABALLERO
Entonces nos hallamos entre Campelos y Ricoy.
EL MARINERO
Es una playa de arena gorda.
EL PATRON
Hasta que amanezca no senalaremos adonde arribamos.
EL MARINERO
Con tal noche, era sabido. Suerte que no naufragamos.
EL CABALLERO
Suerte para nosotros, que no diran lo mismo los delfines.
Se oye a lo lejos una campana, una de esas campanas de aldea, familiares como la voz de las abuelas. Tane con el toque del nublado.
EL CABALLERO
Debemos hallarnos cerca de San Lorenzo de Andras. Conozco la campana.
EL PATRON
iPues no hicimos poca deriva! Hasta que amanezca no podemos navegar, y aun asi veremos… Habra que ir achicando agua toda la travesia.
EL CABALLERO
Os ireis solos, porque a mi se me acaba la paciencia y no espero.
EL PATRON
Pues no hay mas vivo remedio, Senor Don Juan Manuel.
EL CABALLERO
Para vosotros, que yo me voy a pie desde aqui a Flavia-Longa.
EL PATRON
?Con esta noche?
EL CABALLERO
iQue me importa la noche!
EL PATRON
Son tres leguas, cerca de cuatro.
EL CABALLERO
Tres horas de camino.
EL PATRON
Tres horas si fuera dia claro, pero con tanta oscuridad….
EL CABALLERO
Yo veo de noche como los lobos, y con tal que la avenida no se haya llevado ninguna puente….
Salta a tierra el Caballero. En las rafagas del viento llega la voz de la campana, informe y deshecha por la distancia. Don Juan Manuel procura orientarse, y guiado por aquel son, se aleja hacia los pinares donde se queja el viento con un largo ulular.
EL CABALLERO
Dios me ordena que me arrepienta de mis pecados… iToda una vida! iToda una vida!… iQue lejos suena la campana, apenas se la distingue! He sido siempre un hereje. iEl mejor amigo del Demonio!… Me habre equivocado y no sera la campana de Andras. A estas horas habra muerto aquella santa…. En el cielo la pobre abogara por mi … iPor mi, que fui su verdugo! … Sin embargo, la queria y si vuelvo los ojos al pasado no encuentro en mi vida otro pecado que haber hecho una martir de mi pobre mujer … Debi haberla ocultado que tenia otras mujeres. Pero yo no se enganar, yo no se mentir…. iCuantos pecados! iMi alma esta negra de ellos!…. La religion es seca como una vieja … iComo las canillas de una vieja! … Tiene cara de beata y cuerpo de galga … Como el hombre necesita muchas mujeres y le dan una sola, tiene que buscarlas fuera. Si a mi me hubieran dado diez mujeres, habria sido como un patriarca … Las habria querido a todas, y a los hijos de ellas y a los hijos de mis hijos…. Sin eso, mi vida aparece como un gran pecado. Tengo hijos en todas estas aldeas, a quienes no he podido dar mi nombre … iYo mismo no puedo contarlos!…. Y los otros bandidos, temerosos de verse sin herencia por mi amor a los bastardos, han tratado de robarme, de matarme … Pero yo tengo siete vidas. iTodo lo pago con sus lagrimas aquella santa!… ?Donde estare? iYa no se oye la campana!…
El fragor del viento entre los pinos apaga todos los demas ruidos de las noche: Es una marejada sorda y fiera, un son ronco y oscuro, de cuyo seno parecen salir los relampagos. Don Juan Manuel, de tiempo en tiempo, se detiene desorientado e intenta aprovechar aquel resplandor, que inesperado y convulso se abre en la negrura de la noche, para descubrir el camino. De pronto ve surgir unas canteras que semejan las ruinas de un castillo: El eco de los truenos rueda encantado entre ellas. Al acercarse oye ladrar un perro, y otro relampago le descubre una hueste de mendigos que han buscado cobijo en tal paraje. Tienen la vaguedad de un sueno aquellas figuras entrevistas a la luz del relampago: Patriarcas haraposos, mujeres escualidas, mozos lisiados hablan en las tinieblas, y sus voces, contrahechas por el viento, son de una oscuridad embrujada y grotesca, saliendo de aquel roquedo que finge ruinas de quimera, donde hubiese por carcelero un alado dragon.
UNA VOZ
?A quien ladras, Carmelo?
OTRA VOZ
Alguien ronda.
OTRA VOZ
Sera un caminante extraviado.
OTRA VOZ
Sera algun can sin dueno.
EL CABALLERO
?Este pinar, es el Pinar del Rey?
UNA VOZ
Asi le dicen… Mas agora es de nosotros, los que aqui nos procuramos guarida en una noche tan fiera.
EL CABALLERO
?Habra sitio para mi?
UNA VOZ
iY holgado!
EL CABALLERO
?La campana que tocaba poco hace, era la de Andras?
UNA VOZ
La campana choca de Andras.
El Caballero se guarece con aquellos mendigos que van en caravana a una romeria. Racimo de gusanos que se arrastra por el polvo de los caminos y se desgrana en los mercados y feriales de las villas, salmodiando cuitas y padrenuestros. En todos los casales los conocen, y ellos conocen todas las puertas de caridad: Son siempre los mismos: El Manco de Gondar; el Tullido de Celtigos; Paula la Reina, que da de mamar a un nino; Andreina la Sorda; Dominga de Gomez; el Manco Leones; el Senor Cidran el Morcego, y la Mujer del Morcego. Se oye muy lejos otra campana.
EL CABALLERO
Parece la Monja de Belvis.
EL MORCEGO
iComo la ha conocido!
LA MUJER DEL MORCEGO
Muy facil que sea de alli. Dispense la pregunta: ?Usted es de alli?
EL CABALLERO
?No me conoceis? Soy Don Juan Manuel Montenegro.
EL MORCEGO
Por muchos anos.
EL TULLIDO DE CELTIGOS
Estabamelo pareciendo.
DOMINGA DE GOMEZ
Yo, dende que hablo le conoci.
EL CABALLERO
?A que distancia estamos de Flavia-Longa?
EL MORCEGO
Cosa de una legua.
LA MUJER DEL MORCEGO
Di tambien tres, Morcego.
EL CABALLERO
La noche es tan oscura que no reconozco el camino.
EL MANCO DE GONDAR
Ya canto el cuco, y pronto amanecera Dios.
EL MANCO LEONES
Noble Caballero, aqui tiene acomodo donde estara mas resguardado del viento y de la lluvia.
LA MUJER DEL MORCEGO
Apartate, Andreina, y deja sitio al Senor Don Juan Manuel.
ANDREINA LA SORDA
?Quien dices?
LA MUJER DEL MORCEGO
El senor de la casa grande de Flavia-Longa.
ANDREINA LA SORDA
Ayer, por el camino de Bealo, iban diciendo que la senora entregara el alma a Dios.
LA MUJER DEL MORCEGO
iAve Maria!… Si aqui esta presente el senor.
EL CABALLERO
Voy a su entierro… Con la esperanza de verla aun con vida, acabo de desembarcar en esa playa.
LA MUJER DEL MORCEGO
Y con vida la encontrara, senor. iMuy bien puede salir engano cuanto cuenta Andreina!
EL MORCEGO
Como es sorda nunca esta al cabo de lo que pasa por el mundo.
DOMINGA DE GOMEZ
iY hay mucha gente divertida que le dice enganos porque luego ella los vaya pregonando!
ANDREINA LA SORDA
El Ciego de Gondar dijome que tenia pensado llegarse a Flavia-Longa.
EL MORCEGO
Si es cuento del Ciego de Gondar, sera mentira.
ANDREINA LA SORDA
Habra reparto de limosna en la casa grande, y mas atrapara un pobre alli que en Santa Baya. Yo tambien hago pensamiento de llegarme por aquellas puertas, que siempre fueron de mucha caridad.
EL CABALLERO
Y seguiran siendolo. Habra limosna para todos los que lleguen a ellas.
ANDREINA LA SORDA
Lo ha dejado en una manda la difunta senora, porque sus culpas le sean perdonadas.
EL CABALLERO
iNo son sus culpas las que necesitan perdon, son las mias! Todo el maiz que haya en la troje se repartira entre vosotros. Es una restitucion que os hago, ya que sois tan miserables que no sabeis recobrar lo que debia ser vuestro. Teneis marcada el alma con el hierro de los esclavos, y sois mendigos porque debeis serlo. El dia en que los pobres se juntasen para quemar las siembras, para envenenar las fuentes, seria el dia de la gran justicia… Ese dia llegara, y el sol, sol de incendio y de sangre, tendra la faz de Dios. Las casas en llamas seran hornos mejores para vuestra hambre que hornos de pan. iY las mujeres, y los ninos, y los viejos, y los enfermos, gritaran entre el fuego, y vosotros cantareis y yo tambien, porque sere yo quien os guie! Nacisteis pobres, y no podreis rebelaros nunca contra vuestro destino. La redencion de los humildes hemos de hacerla los que nacimos con impetu de senores cuando se haga la luz en nuestras conciencias. iEn la mia se hace esa luz de tempestad! Ahora, entre vosotros, me figuro que soy vuestro hermano y que debo ir por el mundo con la mano extendida, y como naci senor, me encuentro con mas animo de bandolero que de mendigo, iPobres miserables, almas resignadas, hijos de esclavos, los senores os salvaremos cuando nos hagamos cristianos!
La hueste de mendigos se conmueve con un largo murmullo semejante al murmullo del rezo con que pide limosna por las puertas. Cuando el rumor se aquieta, alza su voz un mendigo gigantesco que tiene los ojos llagados por la lepra, y en aquella voz gangosa y oscura se arrastra como una larva la tristeza milenaria de su alma de siervo.
EL POBRE DE SAN LAZARO
Dios Nuestro Senor nos dara en el Cielo su recompensa a todos los que aqui pasamos trabajos. Es su ley que unos sean pobres y otros ricos. Dios Nuestro Senor a los pobres nos manda tener paciencia para pedir la limosna, y a los ricos les manda tener caridad, y el rico que parte su pan trigo con el pobre, tiene el Cielo mas ganado que el pobre que lo recibe y no lo agradece. iEs la ley de Nuestro Senor!
El caballero se estremece. Hasta su rostro llega el aliento podre de aquella voz gangosa, y apenas puede dominar el impulso de apartarse. A la livida claridad del amanecer, la figura gigantesca del mendigo leproso, se destaca en la oquedad de las canteras. El caballero siente una emocion cristiana.
EL CABALLERO
?Eres el pobre de San Lazaro?
EL POBRE DE SAN LAZARO
Si, senor.
EL CABALLERO
?Y tus hijos?
EL POBRE DE SAN LAZARO
Los cinco estan recogidos en el Hospital.
EL CABALLERO
?Tienen tu mismo mal?
EL POBRE DE SAN LAZARO
Si, senor… Yo, como naci labrador, no puedo estar preso en el Hospital. Si no veo los campos y los caminos, muerome de tristeza. El Hospital es como una carcel, y alli encerrado moriame de pena… No me mata este mal tan triste, y matabame el no ver las eras, y los vinedos y los castanares.
EL CABALLERO
iYa amanece!… Job, si puedes andar, ven conmigo….
EL POBRE DE SAN LAZARO
iVamos, Carmelo! Hoy encontraste ya un hueso que roer.
Carmelo, un perro viejo y feo que dormita a los pies del leproso, se endereza y sacude. Don Juan Manuel sale al camino, y la hueste de mendigos se mueve tras el con un clamor de planto.
LOS MENDIGOS
iEra Dona Maria la madre de los pobres! iNunca hubo puerta de mas caridad! iDios Nuestro Senor la llamo para si y la tiene en el Cielo, al lado de la Virgen Santisima! iEra la madre de los pobres!
EL CABALLERO
?Por que no caminais en silencio? iEra mi madre tambien, era todo cuanto tenia en el mundo, y no lloro!
La voz del viejo linajudo, desmintiendo sus palabras, se rompe en un sollozo. La hueste de mendigos comienza a rezar un padrenuestro que guia el Pobre de San Lazaro.
[Ilustracion]