JORNADA PRIMERA

ESCENA QUINTA

La alcoba donde murio Dona Maria. Es el amanecer, uno de esos amaneceres adustos e invernales en que aulla el viento como un lobo y se arremolina la llovizna. En la alcoba, la luz del dia naciente batalla con la luz de los cirios que arden a la cabecera de la muerta, y pasa por las paredes de la estancia como la sombra de un pajaro. La lluvia azota los cristales de la ventana y se ahila en un lloro terco y frio, de una tristeza monotona, que parece exprimir toda la tristeza del invierno y de la vida. La ventana se abre sobre el mar, un vasto mar verdoso y temeroso. Es aquella una de esas angostas ventanas de montante, labradas como confesionarios en lo hondo de un muro, y flanqueadas por poyos de piedra donde duerme el gato y suele la abuela hilar su copo. Dos mujeres velan el cadaver: La una, alta y seca, con los cabellos en mechones blancos y los ojos en llamas negras, es sobrina de la muerta y se llama Dona Moncha. La otra, menuda, compungida y melosa, con gracia especial para cortar mortajas, es blanca, con una blancura rancia de viejo marfil, que destaca con cierta expresion devota sobre un habito nazareno: Se llama Benita la Costurera.

BENITA LA COSTURERA

?Quiere que amortajemos a la senora?

DONA MONCHA

?Terminaste el habito?

BENITA LA COSTURERA

Mirelo aqui… No le remate los hilos de las costuras, porque, mi verdad, una mortaja tampoco requiere aquel cuidado que una falda para ir al baile. iDona Monchina de mi vida, mire que guapa le va esta esterilla dorada!

Dona Moncha aprueba con un gesto. Benita la Costurera dobla la mortaja y espabila los cirios con las tijeras que lleva pendientes de la cintura, y se balancean al extremo de una cinta azul que llaman hospiciana.

DONA MONCHA

iPobre tia, parece que se ha dormido!

BENITA LA COSTURERA

Quedose como un pajaro… iNi agonia tuvo!

DONA MONCHA

Dios nos libre de tenerla igual… iSu agonia duro treinta anos!

BENITA LA COSTURERA

Me parece que aun la estoy viendo el dia que se caso, con su mantilla de casco… fue el mismo ano y el mismo dia que vino la reina… iQue cosas tiene el mundo!… iAyude a coserle el vestido de novia, y ahora tocame hilvanarle la mortaja!

DONA MONCHA

Dos veces le has cosido la mortaja… Todo lo que tu coses son mortajas….

BENITA LA COSTURERA

iDona Moncha de mi alma, no diga eso! iSantisima Virgen de la Pastoriza, hay mucha gente mala, y si la oyen y dan en repetirlo! iDona Moncha de mi vida, no me eche esa fama!

DONA MONCHA

Yo no me pondria una hilacha que hubiesen cosido tus manos… iTienen la sal!

BENITA LA COSTURERA

iAy!… iNo diga eso, Dona Monchina!… Contesteme ahora: ?Le parece que antes de vestirle el habito lavemos y peinemos a la muerta?

DONA MONCHA

A mi esa costumbre me parece un sacrilegio.

BENITA LA COSTURERA

?Por que? ?No va a comparecer en la presencia de Dios Nuestro Senor? Pues natural es que acuda a ella como a una fiesta, bien lavada y aromada. Nunca debimos haber dejado que el cuerpo se enfriase, Dona Monchina. Ya vera como ahora cuesta mas trabajo aviarle… Y conforme pase tiempo, mas y mas… Voy por agua templada, Dona Monchina.

Sale la costurera con un andar leve, como si temiese que la muerta se despertase. Dona Moncha reza en voz baja todo el tiempo que permanece sola, y la estancia oscura se llena de misterio con aquel vago murmullo de rezo que se junta al chisporroteo con que los cirios se derraman sobre los candeleros de bronce. Un gato empuja la puerta y llega sigiloso hasta la cama de la muerta, donde comienza a maullar tristemente, con largos intervalos. Tras el gato entra Benita la Costurera.

BENITA LA COSTURERA

iDona Monchina, ni agua caliente habia! Tuve que encender unas pajas… Parece talmente que entraron aqui los facciosos. Como cinco lobos, los cinco hijos se estan repartiendo cuanto hay en la casona, y los criados, a escondidas, tambien apanan lo que pueden. Dios me perdone el mal pensamiento, pero mismo parece que deseaban la muerte de la pobre santina.

DONA MONCHA

Aun no habia cerrado los ojos y estaban ya descerrajando roperos y alhacenas. Cayeron aqui como cuervos que ventean la muerte.

BENITA LA COSTURERA

iMire que es de judios lo que hicieron con Dona Sabelita! iDe la misma cabecera de la difunta la echaron a la calle arrastrandola por los cabellos! iY con que palabras, Madre de Dios! iNi siquiera la dejaron abrir el arca de su ropa para ponerse una panoleta de luto! iComo no se hallo nada en la casona, sospechaban que la ahijada tuviese escondido dinero y alhajas!….

DONA MONCHA

No se hallo nada, porque ellos ya se lo habian repartido todo antes de morir su madre.

BENITA LA COSTURERA

iY sin venir el Senor Don Juan Manuel! Dicen que los hijos juraban contra el capellan, porque hubo de mandarle un aviso. ?Verdad que parece mentira, Dona Monchina?

DONA MONCHA

A mi, todo cuanto se diga de esos malvados, me parece verdad.

BENITA LA COSTURERA

iJesus, que Caines!

Benita la costurera moja una toalla en la jofaina que trajo llena de agua caliente, y comienza a lavar el rostro de la muerta. Entre los labios azulencos renace siempre una saliva ensangretada, bajo la toalla con que los refriegan aquellas manos irreverentes, picoteadas de la aguja, y la cabeza livida rueda en el hoyo de la almohada.

BENITA LA COSTURERA

Ya empieza a hincharse… ?Dona Moncha, no tiene un panuelo que le atemos a la cara para sujetarle la barbeta, que mire como se le cae desencajada? iJesus, si parece que nos hace una mueca!

DONA MONCHA

iPobre tia!

BENITA LA COSTURERA

Luego que le hayamos vestido el habito le pondremos un salero sobre la barriguina.

DONA MONCHA

?Para que eso?

BENITA LA COSTURERA

Siempre contiene esta hidropesia de la muerte. Mire como tiene las piernas, Dona Monchina.

DONA MONCHA

No la laves mas.

BENITA LA COSTURERA

iSi se ha ciscado toda! ?Quiere que vaya asi a la presencia de Dios? iY que cuerpo blancoi iCuantas mozas quisieran este pecho de paloma!

DONA MONCHA

Dejala… Yo le vestire el habito.

Seria y brusca, coge la mortaja y se acerca, apartando a Benita la Costurera. Con un brazo quiere incorporar a la muerta, y aquellas manos frias, cruzadas sobre el pecho, se desenredan torpes y caen flojas a lo largo del cuerpo, en tanto que la cabeza ya rueda sobre los hombros, ya se hunde en el pecho.

BENITA LA COSTURERA

Yo le ayudare, Dona Monchina. Apartese.

DONA MONCHA

Corta la mortaja por detras. Es lo mejor.

BENITA LA COSTURERA

No sera preciso… Dejeme a mi. Apartese.

MONCHA

iAcabemos, que ya no puedo mas! iCortala!

BENITA LA COSTURERA

iY no es un dolor, Dona Monchina!

DONA MONCHA

Cortala, te digo. ?Donde tienes las tijeras?

BENITA LA COSTURERA

A su gusto. iLastima de tiempo y de puntadas!

Benita la costurera obedece con un gesto compungido, y despues, graves y silenciosas, las dos mujeres amortajan el cuerpo de Dona Maria.

[Ilustracion]