JORNADA PRIMERA
ESCENA CUARTA
Sala desmantelada en una casa hidalga, a la entrada de Flavia-Longa. Llegan hasta alli, desde otra estancia, las voces de los criados, que rinden el planto a la senora, que acaba de morir. Los hijos han hecho campana en la sala, y rifan al son que se reparten lo que afanaron al saquear la casa. Alli estan Don Pedrito, Don Rosendo, Don Gonzalito, Don Mauro y Don Farruquino. Los cinco hermanos se parecen: Altos, cencenos, apuestos, con los ojos duros y el corvar de la nariz soberbio. Don Farruquino se distingue de los otros en que lleva tonsura y alzacuello.
DON ROSENDO
iCreeis que en casa de mi madre se comia con cucharas de madera!
DON FARRUQUINO
Eso parece.
DON ROSENDO
Yo no paso por ello. ?Quien es el ladron de la plata que siempre hubo aqui?
DON FARRUQUINO
Ahora no la hay, y fuerza es conformarse.
DON ROSENDO
Pues la habia.
DON PEDRITO
Silbale, a ver si acude.
DON FARRUQUINO
El capellan se la llevo machacada, cuando estuvo en la faccion. Creo recordar eso.
DON ROSENDO
iMentira! Yo la he visto despues, y comi con ella. iY no hace mucho!
DON MAURO
Yo tambien.
DON GONZALITO
Toda la plata ha desaparecido hoy mismo, y el ladron no es el capellan.
DON ROSENDO
?Quien de vosotros llego el primero?
DON PEDRITO
Yo llegue el primero. ?Que hay?
DON ROSENDO
Pues tu eres el ladron.
DON PEDRITO
iY tu un hijo de puta!
Don Pedrito y Don Rosendo se abalanzan y se agarran. Los otros hermanos se interponen con gran vocerio. El capellan asoma en la puerta: Es un viejo seco, membrudo de cuerpo y velludo de manos, vestido con una sotana verdeante que se le enreda en los calcanares.
EL CAPELLAN
iAun esta caliente el cuerpo de vuestra madre, y ya peleais como Caines! iRespetad el sueno de la muerte, sacrilegos! Esperad a que llegue vuestro padre, y el dara a cada uno lo que en herencia le corresponda. No seais como los cuervos, que caen en bandada sobre los muertos para comerselos. iCuervos! iCaines!
Los cinco hermanos, revueltos en un tropel, siguen gritando en el centro de la estancia, y los brazos se levantan sobre las cabezas amenazadores y colericos.
DON FARRUQUINO
Don Manuelito, esto no se arregla con sermones.
EL CAPELLAN
iTambien has manchado en este saqueo tus manos que consagran a Dios! Esperad a que llegue vuestro padre y el dara a cada uno lo suyo. iLos lobos en el monte tienen mas hermandad que vosotros! iNacidos sois de un mismo vientre, y peleais como fieras que por acaso se hallan en un camino!
DON FARRUQUINO
?Quien aviso a Don Juan Manuel?
EL CAPELLAN
Yo le avise. Esta tarde salio con una carta mia, la barca de Abelardo.
DON PEDRITO
iEsa es una conspiracion!
DON MAURO
iQue se pretende con avisar a mi padre!
DON GONZALITO
Debio respetarse la voluntad de mi madre, que no le llamo cuando estaba moribunda.
EL CAPELLAN
Porque vosotros lo habeis estorbado. Pero harto sabeis que su ultimo suspiro fue para el. iCuervos! iLobos!
DON PEDRITO
iBasta de insultos, que la paciencia se me acaba!
EL CAPELLAN
iY tu el mayor cuervo! iY tu el mayor lobo!
DON FARRUQUINO
iQue valor da el vino!
DON MAURO
iUn rayo te parta, Don Manuelito!
EL CAPELLAN
Guardad esos fieros para las mujeres y para los rapaces, que a mi no se me asusta con ellos. iSacrilegos! Vendra Don Juan Manuel y os arrojara de esta casa que estais profanando con vuestras concupiscencias.
DON PEDRITO
iUn rayo me parta! iMe da el corazon que hoy ceno lengua de clerigo!
DON FARRUQUINO
iAdobada en vino!
EL CAPELLAN
iSacrilegos! iSeriais capaces de poner las manos sobre esta corona!
DON FARRUQUINO
iNo lo consentiria yo!
EL CAPELLAN
iTu eres el peor de todos!… Ya tendreis el castigo, si no en esta vida, en la otra… Os dejo, os dejo entregados a este latrocinio impio… ?Ois esa campana: Llama por mi y llama tambien por vosotros… Voy a decir la primera misa por el descanso de nuestra madre, mi protectora, mi madre. Vosotros, Caines, bien haceis en no oirla. iSeria un escarnio! Sois como los perros, que no pueden entrar en la casa de Dios.
El capellan sale, y el doble de la campana que resuena en la sala desmantelada, detiene por un momento aquel expolio a que se entregan desde el comienzo de la noche los cinco bigardos.