JORNADA PRIMERA
ESCENA TERCERA
Noche de tormenta en una playa. Algunas mujerucas apenadas, inmoviles sobre las rocas y cubiertas con negros manteos, esperan el retorno de las barcas pescadoras. El mar ululante y negro, al estrellarse en las restingas moja aquellos pies descalzos y mendigos. Las gaviotas revolotean en la playa, y su incesante graznar y el lloro de algun nino, que la madre cobija bajo el manto, son voces de susto que agrandan la voz extraordinaria del viento y del mar. Entre las tinieblas brilla la luz de un farol. Don Juan Manuel y el marinero bajan hacia la playa.
EL MARINERO
iYa alcanza mi amo como no esta la sazon para hacerse a la mar!
EL CABALLERO
?Donde teneis atracada la barca?
EL MARINERO
A sotavento del Castelo.
EL CABALLERO
Como habeis venido, podemos ir….
EL MARINERO
Era dia claro, y tampoco reinaba este viento, cuando largamos de Flavia-Longa. Aun asi nos comia la mar. Vea como lostrega por la banda de Sudeste. iHay mucha cerrazon!
EL CABALLERO
iHay otra cosa!… iMiedo!
EL MARINERO
El mar es muy diferente de la tierra, y de otro respeto, Senor Don Juan
Manuel.
EL CABALLERO
iNo sois marineros, sino mujeres!
EL MARINERO
Somos marineros, y por eso miramos los peligros que apareja la travesia. Al mar, cuanto mas se le conoce mas se le teme. No le temen los que no le conocen.
EL CABALLERO
Yo le conozco y no le temo.
EL MARINERO
No le teme, porque usted no teme ninguna cosa, si no es a Dios.
EL CABALLERO
?Cuantos marineros sois?
EL MARINERO
Cinco y el rapaz, que no merece ser contado. Hemos venido con los cuatro rizos, y ainda hubimos de arriar la vela al pasar La Bensa.
EL CABALLERO
iQue noche fiera!
EL MARINERO
No se ve ni una estrella.
EL CABALLERO
iNi hace falta! Si fueseis gente de mar, os gustaria este tiempo bravo.
EL MARINERO
iEs mucho tiempo!
EL CABALLERO
Siempre preferible a la calma.
Han llegado al atracadero donde se abriga la barca. Grandes penascales coronados por las ruinas de un castillo. El marinero se adelanta, y con el farol explora el camino para bajar a la orilla. Es peligroso el paso de aquellas rocas cubiertas de limo, donde los pies resbalaban. En el abrigo se adivina la forma de la barca. Un farol cuelga del palo, y lo demas es una mancha oscura. El marinero da una gran voz.
EL MARINERO
iAbelardo!
EL CABALLERO
?Es el patron?
EL MARINERO
Si, senor.
EL CABALLERO
?Abelardo, el hijo de Peregrino el Rau?
EL MARINERO
Si, senor.
EL CABALLERO
Su padre era un lobo para la mar.
EL MARINERO
Pues el hijo le gana … iAbelardo!
UNA VOZ EN LAS TINIEBLAS
?Quien va?
EL MARINERO
Sube para darle una mano al Senor Don Juan Manuel… Yo mal puedo con el farol.
EL CABALLERO
iNo te muevas, Abelardo! Me basto solo.
Bajan a la orilla del mar. Se oye el vuelo de las gaviotas, convocadas por el viento y la noche. Una sombra se acerca: Sus pasos fosforecen en la arena mojada. Los relampagos tiemblan con brevedad quimerica sobre el mar montanoso, y se distingue la barca negra, cabeceando atracada al socaire de los roquedos.
EL CABALLERO
?Eres tu Abelardo?
EL PATRON
Para servirle, Senor Don Juan Manuel.
EL CABALLERO
A ti no te conozco… A tu padre le he conocido mucho… Me acuerdo de una apuesta que gano: Era ir nadando hasta la Isla.
EL PATRON
iDe poco le ha servido al pobre aquella destreza!
EL CABALLERO
?Murio ahogado?
EL PATRON
Murio, si, senor.
EL CABALLERO
?Cuando embarcamos?
EL PATRON
Cuando el tiempo lo permita.
EL CABALLERO
iTu no moriras como tu padre! Tu tienes que pedir permiso al tiempo para hacerte a la mar. Cuando lleguemos estara fria aquella santa. iLa muerte no tiene tu espera, hijo de Peregrino el Rau!
A la luz de los relampagos se columbra al viejo linajudo erguido sobre las piedras, con la barba revuelta y tendida sobre un hombro. Su voz de dolor y desden vuela deshecha en las rafagas del viento. El hijo de Peregrino el Rau hace bocina con las manos.
EL PATRON
Muchachos, vamos a largar.
UN MARINERO
El viento es contrario y no llegaremos en toda la noche. Si no ocurre averia mayor.
OTRO MARINERO
Mas valia esperar.
OTRO MARINERO
Al nacer el dia acaso salte el viento.
EL CABALLERO
?En que ano nacisteis?iUn rayo me parta si no habeis nacido en el ano del miedo!
EL PATRON
iA embarcar, redios! Meter a bordo el rizon.
A la voz del patron los cuatro hombres que tripulan la barca, uno tras otro, van saltando a bordo con un rosmar de protesta. El patron manda aparejar la vela y se inclina sobre la borda de popa para armar la cana del timon. Despues se santigua. La barca se columpia en la cresta espumosa de una ola. Comienza la travesia.
[Ilustracion]