JORNADA PRIMERA

ESCENA SEGUNDA

Don Juan Manuel Montenegro, llama con grandes voces ante el porton de su casa. Ladran los perros atados en el huerto, bajo la parra. Una ventana se abre en lo alto de la torre, sobre la cabeza del hidalgo, y asoma la figura grotesca de una vieja en camisa, con un candil en la mano.

EL CABALLERO

Apaga esa luz….

LA ROJA

Agora bajo a franquealle la puerta.

EL CABALLERO

Apaga esa luz….

El Caballero se ha cubierto los ojos con la mano, y de esta suerte espera a que la vieja se retire de la ventana. El caballo piafa ante el porton, y Don Juan Manuel no descabalga hasta que siente rechinar el cerrojo. La vieja criada aparece con el candil.

EL CABALLERO

iSopla esa luz, grandisima bruja!

LA ROJA

iAve Maria! iQue fieros! iNi que le hubiera salido un lobo al camino!

EL CABALLERO

iHe visto La Hueste!

LA ROJA

iBrujas fuera! iArreniegote, Demonio!

Sopla la vieja el candil y se santigua medrosa. Cierra el porton y corre a tientas por juntarse con su amo, que ya comienza a subir la escalera.

EL CABALLERO Despues de haber visto las luces de la muerte, no quiero ver otras luces, si debo ser de Ella….

LA ROJA

Hace como cristiano.

EL CABALLERO

Y si he de vivir, quiero estar ciego hasta que nazca la luz del sol.

LA ROJA

iAmen!

EL CABALLERO

Mi corazon me anuncia algo, y no se lo que me anuncia… Siento que un murcielago revolotea sobre mi cabeza, y el eco de mis pasos, en esta escalera oscura, me infunde miedo, Roja.

LA ROJA

iArreniegote, Demonio! iArreniegote, Demonio!

Al oir un largo relincho acompanado de golpes en el porton, Don Juan Manuel se detiene en lo alto de la escalera.

EL CABALLERO

?Has oido, Roja?

LA ROJA

Si, mi amo.

EL CABALLERO

?Que rayos sera?

LA ROJA

No jure, mi amo.

EL CABALLERO

iEl Demonio me lleve!… iSe ha quedado la bestia fuera!

LA ROJA

iLa bestia del trasgo!…

EL CABALLERO

iLa bestia que yo montaba! Despierta a Don Galan para que la meta en la cuadra.

LA ROJA

Denantes llamandole estuve porque bajare a abrir, y no hubo modo de despertarlo. iCon perdon de mi amo, hasta le di con el zueco!

El caballero se sienta en un sillon de la antesala, y la vieja se acurruca en el quicio de la puerta. Se oye de tiempo en tiempo el largo relincho y golpear del casco en el porton.

EL CABALLERO

Prueba otra vez a despertarle.

LA ROJA

Tiene el sueno de una piedra.

EL CABALLERO

Vuelve a darle con el zueco.

LA ROJA

Ni que le de en la croca.

EL CABALLERO

Pues le arrimas el candil a las pajas del jergon.

LA ROJA

iAve Maria!

Sale la vieja andando a tientas. Canta un gallo, y el hidalgo, hundido en su sillon de la antesala, espera con la mano sobre los ojos. De pronto se estremece. Ha creido oir un grito, uno de esos gritos de la noche, inarticulados y por demas medrosos. En actitud de incorporarse, escucha. El viento se retuerce en el hueco de las ventanas, la lluvia azota los cristales, las puertas cerradas tiemblan en sus goznes. iToc-toc!… iToc-toc!… Aquellas puertas de vieja traceria y floreado cerrojo, sienten en la oscuridad manos invisibles que las empujan. iToc-toc!… iToc-toc!… De pronto pasa una rafaga de silencio y la casa es como un sepulcro. Despues, pisadas y rosmar de voces en el corredor: Llegan rifando la vieja criada y Don Galan.

LA ROJA

Ya dejamos al caballo en su cuadra. iQue noche Madre Santisima!

DON GALAN

Truena y lostrega que pone miedo.

LA ROJA

iY no poder encender un anaco de cirio bendito!….

DON GALAN

?No lo tienes?

LA ROJA

Si que lo tengo, mas no puede ser encendido en esta noche tan fiera.
Tengo dos medias velas que alumbraron en el velorio de mi curmana la
Celana.

EL CABALLERO

?Habeis oido?

LA ROJA

?Que, mi amo?

EL CABALLERO

Una voz….

DON GALAN

Son las risadas del trasgo del viento….

Suenan en la puerta grandes aldabonazos que despiertan un eco en la oscuridad de la casona. El Caballero se pone en pie.

EL CABALLERO

Dame la escopeta, Don Galan. iVoy a dejar cojo al trasgo!

DON GALAN

Oiga su risada.

LA ROJA

Lo vera que se hace humo o que se hace aire….

Abre la ventana Don Juan Manuel, y el viento entra en la estancia con un aleteo tempestuoso que todo lo toca y lo estremece. Los relampagos alumbran la plaza desierta, los cipreses que cabecean desesperados, y la figura de un marinero con sudeste y traje de aguas, que alza el aldabon de la puerta. La lluvia moja el rostro de Don Juan Manuel Montenegro.

EL CABALLERO
?Quien es?

EL MARINERO

Un marinero de la barca de Abelardo.

EL CABALLERO

?Ocurre algo?

EL MARINERO

Una carta del senor capellan. Cayo muy enferma Dama Maria.

EL CABALLERO

iHa muerto!… iHa muerto!… iPobre rusa!

Retirase de la ventana, que el viento bate locamente con un fracaso de cristales, y entenebrecido recorre la antesala de uno a otro testero. La vieja, y el bufon, hablando quedo y suspirantes, bajan a franquear la puerta al marinero. En la antesala el viento se retuerce ululante y soturno. Las vidrieras, tan pronto se cierran estrelladas sobre el alfeizar, como se abren de golpe, tragicas y violentas. El marinero llega acompanado de los criados y se detiene en la puerta, sin aventurarse a dar un paso por la estancia oscura. Don Juan Manuel le interroga, y de tiempo en tiempo un relampago les alumbra y se ven las caras lividas.

EL CABALLERO

?Traes una carta?

EL MARINERO

Si, senor.

EL CABALLERO

Ahora no puedo leerla… Dime tu que desgracia es esa… ?Ha muerto?

EL MARINERO

No, senor.

EL CABALLERO

?Hace muchos dias que esta enferma?

EL MARINERO

Lo de agora fue un repente… Mas dicen que todo este tiempo ya venia muy acabada.

EL CABALLERO

iHa muerto! iEsta noche he visto su entierro, y lo que juzgue un rio era el mar que nos separaba!

Calla entenebrecido. Nadie osa responder a sus palabras, y solo se oye el murmullo apagado de un rezo. El caballero distingue en la oscuridad una sombra arrodillada a su lado, y se estremece.

EL CABALLERO

?Eres tu, Roja?

LA ROJA

Yo soy, mi amo.

EL CABALLERO

Dale a ese hombre algo con que se conforte, para poder salir inmediatamente. iAy, muerte negra!

[Ilustracion]