JORNADA SEGUNDA

ESCENA SEGUNDA

Un poco mas adelante, siguiendo por aquel camino humilde de verdes orillas, un paraje de alamos y de agua. El primogenito encuentra a su padre, que viene a pie entre la hueste de mendigos, y refrena el caballo haciendose a un lado para dejar paso a todos. Don Juan Manuel no le reconoce hasta cruzar por su lado. Entonces le mira con altivez, pero sin colera, desenganado, desdenoso, triste.

EL CABALLERO

iAh!… Eres tu, bandido.

DON PEDRITO

iYo soy!

EL CABALLERO

Al fin nos encontramos. ?Te han dicho que tienes mi maldicion?

DON PEDRITO

Si, senor.

EL CABALLERO

?Y no te importa?

DON PEDRITO

No, senor.

EL CABALLERO

La verdad es que una maldicion no mata ni espanta.

El caballero se coge la barba estremecida por la risa, una risa extrana, de viejo loco, desenganado y burlon. Don Pedrito requiere las riendas.

DON PEDRITO

iDejeme pasar, padre!

EL CABALLERO

Antes diras por que no te importa mi maldicion. ?Te hace reir?

DON PEDRITO

No me hace reir….

EL CABALLERO

Pues a mi me hace llorar de risa verme lanzando excomuniones como el
Papa.

DON PEDRITO

iDeje paso, senor!

EL CABALLERO

A un hijo tan bandido como tu no se le maldice, se le abre la cabeza.

DON PEDRITO

Yo no soy su hijo, Don Juan Manuel.

El Caballero aferra con una mano las riendas, mientras con la otra enarbola el baston. El primogenito, doblandose sobre el borren y corriendo espuelas encabrita el caballo, y el padre, sin soltar el rendaje, le apalea.

EL CABALLERO

A un hijo tan bandido se le abre la cabeza. iSe le mata! iSe le entierra!

DON PEDRITO

iNo me encienda la sangre, que si me vuelvo lobo, lo como!

EL CABALLERO

Apeate del caballo, y veras quien tiene mas fieros dientes.
DON PEDRITO

iNo me tiente, senor!

EL CABALLERO

iApeate, para que sepas quien es el lobo!

Tremulo, con los ojos ardientes, salta a tierra el primogenito y va contra su padre, que le espera en medio del camino con el baston enarbolado. Detras se extiende la hueste de mendigos, que tiemblan de miedo y de frio bajo sus harapos, al intentar interponerse.

EL POBRE DE SAN LAZARO

Senor Don Pedrito, considere que es su padre, y que le ha dado la vida, y que puede quitarsela. iEl padre es como el Dios del Cielo!

EL MANCO LEONES

Muestre su noble sangre volviendose atras por el camino que traia, joven caballero.

DOMINGA DE GOMEZ

Con un padre no hay que tener valentia.

EL POBRE DE SAN LAZARO

Un padre nos da disciplinazos, y cuando corra la sangre hemos de besarle las manos.

DOMINGA DE GOMEZ

Quisiera yo, cuitada de mi, ver alzarse a mi padre de la cueva, aunque fuera para arrastrarme de los cabellos, que no tengo.

Don Pedrito queda un momento suspenso en medio del camino, y siempre tremulo, mira como su caballo se huye al galope por una siembra, pisandose las bridas.

EL CABALLERO

?Por que te detienes, mal hijo?

DON PEDRITO

Por ver si entre tanto misionero habia alguno que fuese para alcanzarme el caballo.

EL CABALLERO

iY tu te llamas lobo!

DON PEDRITO

Lobo sere si mi padre vuelve a levantar su brazo sobre mi cabeza.

EL CABALLERO siente la amenaza y adelanta hacia su primogenito. Don Pedrito ceja, se recoge, y con un salto impensado, arranca su bordon al leproso. Armado y, apercibido, hace con el un circulo en el aire que tiene un terrible zumbar. Cuando el padre y el hijo van a encontrarse, se interpone entre ellos la figura gigante y tragica del Pobre de San Lazaro.

EL POBRE DE SAN LAZARO

El palo que a mi me sostiene por los caminos no ha de alzarlo contra su padre. Diomelo como una cruz Nuestro Senor Jesucristo.

DON PEDRITO

Apartate, leproso.

EL POBRE DE SAN LAZARO

Antes vuelvame el palo con que voy por el mundo, que si no me lo vuelve yo lo tomare.

DON PEDRITO

iAy de ti si me tocan tus manos podridas!

Con lento andar, de una humildad fuerte y solemne, avanza el Pobre de San Lazaro. El capote de soldado que le cubre parece aumentar la expresion tragica de aquella figura gigante y mendiga. Don Pedrito retrocede estremecido, y arroja el bordon lejos de si. Detras del pobre esta la sombra de Dona Maria.

DON PEDRITO

iTen tu cruz, hermano!

EL POBRE DE SAN LAZARO

Gracias, noble senor.

DON PEDRITO

?Tu no sabes donde hallare yo la mia?

EL POBRE DE SAN LAZARO

No se…. Eso nadie lo sabe hasta que una vez en la noche, durmiendo en un pajar o caminando solo por un camino, se aparece el angel que nos habla en nombre de Nuestro Senor.

EL CABALLERO

iJob, no digas tonterias!… Si te parece cambiaremos nuestras cruces….

Ofrece su baston al leproso el viejo linajudo, y recoge del sendero el palo del mendigo. El primogenito se aleja hablando solo, y atraviesa la siembra por cobrar el caballo que pace alla en el fondo arrastrando el rendaje. Monta, y al galope desaparece. El Caballero, cenudo y sombrio, sigue su peregrinacion entre la hueste mendicante que renueva, las voces de su planto cuando ve las torres de Flavia-Longa.

LOS MENDIGOS

iEra la madre de los pobres! iNunca hubo puerta de mas caridad! iDios nuestro Senor la llamo para si y la tiene en el Cielo al lado de la Virgen Santisima! iEra la madre de los pobres!

[Ilustracion]