JORNADA TERCERA
ESCENA PRIMERA
Una rincon en la iglesia de Flavia-Longa. Lega como mosconeo, la voz desentonada y gangosa el abad, un exclaustrado ordo, que guia las Cruces en la Capilla e Jesus Nazareno. Una mujeruca del pueblo, que lleva el manteo a modo de capuz, suspira al terminar sus rezos y besa la tierra con la lengua. Es muy vieja, toda arrugada, con ese color oscuro y clasico que tienen las nueces de los nogales centenarios. Atraviesa la nave, y el lento arrastrar de sus madrenas cuenta sus anos. Aquella mujeruca sirve desde nina en la casa de Don Juan Manuel Montenegro: Es Micaela la Roja, que conocio a los difuntos senores cuando entro de rapaza de las vacas, por el yantar y el vestido. Ahora camina apoyada en un palo. Renqueando entra en una capilla con puerta de hierro, toda tristeza y herrumbre, y se acerca a una mujer que reza. Es Sabelita, que fue otro tiempo barragana del Caballero. Con las cabezas juntas hablan quedo en aquella sombra humeda que parece destilar oraciones, y dos velas se consumen en el altar, dos velas rizadas y pintadas como dos madamas.
LA ROJA
iDabame mi alma que aqui la toparia!
SABELITA.
No te ha enganado.
LA ROJA
Cuando remate sus obligaciones, tiene de venirse conmigo.
SABELITA
?Adonde?
LA ROJA
A la casona.
SABELITA
Roja, no quiero verlos mas, ni al padre ni a los hijos….
LA ROJA
A los rapaces, no digo… Mas al senor mi amo fuerza es que le vea.
Cordera, por ese mor vengo procurandola. Esta el cuitado como adolecido
desde que tuvo el primer anuncio, que fueron las luces de la Santa
Compana.
SABELITA
?Vio a la Santa Compana?
LA ROJA
Si la vio…. Era una hueste muy luenga de animas en pena, todas vestidas de blanco. Pareciosele de noche en el Campo de la Iglesia.
SABELITA
iAlla, en Viana!
LA ROJA
iY en la misma hora que dejaba el mundo Dama Maria!… El marinero con la carta llego despues…. Don Galan bajo conmigo a franquealle la puerta.
SABELITA
?Vosotros vinisteis con Don Juan Manuel?
LA ROJA
Nosotros vinimos por tierra. iAy, cuide de no llegar! El senor mi amo, embarco solo en la barca que luego fue naufraga.
SABELITA
iQue desgracia tan grande! Recemos una Salve por el descanso de esos pobres marineros ahogados.
LA ROJA
Estaba de Dios que ellos pereciesen y que el amo se salvase.
Las dos rezan a media voz, con un bisbiseo devoto y confuso, que se junta en las sombras de la capilla al chisporroteo de las velas. Las dos inclinan las cabezas y ponen en blanco los ojos para poder alzarlos al altar, desde donde responde a su mirada, la mirada extatica de una Dolorosa. El parpadeo de las luces da una apariencia de vida al cerco amoratado de aquellos ojos, a la boca dolorida, a las mejillas con dos lagrimas de cristal. Sabelita y la vieja se santiguan al terminar su rezo.
LA ROJA
Pronto cerraran la iglesia. iVamonos!
SABELITA
Yo, no….
LA ROJA
Es una obra de caridad que acuda a llevarle un consuelo.
SABELITA
Tu sabes que no puede ser….
LA ROJA
Agora es solamente un pecador arrepentido.
SABELITA
?Que dice?
LA ROJA
Con nadie habla y a nadie quiere ver. Encerrado en la alcoba donde murio la santa, se oyen sus pasos, que vienen y que van…. Cuando alguien se acerca requiere la escopeta y amenaza con matarle.
SABELITA
?Tu no le has visto?
LA ROJA
No, cordera. Su pensamiento es dejarse morir de hambre.
SABELITA
?Y que puedo hacer?
LA ROJA
Venir a suplicarle.
SABELITA
No oira mi voz.
LA ROJA
Es la sola que oira…. iNo puede ser que le deje morir solo, como un can!
SABELITA
iYo no se que hacer!
LA ROJA
?Que le dice su corazon?
SABELITA
iMe dice tantas cosas encontradas!
LA ROJA
?Y ninguna grita mas fuerte?
SABELITA
iAh, si!
LA ROJA
?Por que no obedece esa voz.
SABELITA
iTemo el pecado!…
Sabelita se santigua, y la rosa marchita de su boca se estremece con el murmullo de mi rezo. Sus ojos se clavan en el altar, y las dos velas que lloran sin consuelo sobre las arandelas de cristal, al alma llena de supersticiones milenarias le fingen dos mujeres desmidas que se consumen en llamas, no sabe si las del pecado, si las del infierno. Un viejo de guedejas blancas cruza la iglesia agitando alunas llaves en manojo.
LA ROJA
Vamonos, cordera, que ya San Pedro anda tocando los fierros.
SABELITA
Vamonos….
LA ROJA
?No le acordo una resolucion la Santisima Virgen?
SABELITA
No.
LA ROJA
?Sigue batallando con sus dudas?
SABELITA
iAy, Jesus!
Salen de la iglesia. En el cancel esperan las viudas de los naufragos para tratar del entierro con el senor abad. Es un grupo de mujeres que huelen a marinada, con los ojos encendidos y las grenas flojas, con los vestidos humedos, pardos, de una tristeza salobre, restos de otros lutos.
LA ROJA
El Senor Don Juan Manuel dispuso que se diese a cada viuda una carga de maiz. iFue la sola cosa que hablo!
SABELITA
iVamos alla!
LA ROJA
iDios te lo premiara, mi hija!
[Ilustracion]