JORNADA TERCERA

ESCENA SEGUNDA

Una antesala en la casona. Andreina hila y otros criados desgranan maiz, a la redonda de una cesta colmada de mazorcas. Hablan en voz baja, atentos a los pasos que vienen y van en la alcoba donde murio la senora ama. La puerta esta cerrada, y de tiempo en tiempo alguno de los criados se acerca sin ruido y escucha. Los otros callan contemplandole, y cuando se les junta, otra vez comienza el calido susurro de la conversacion. Y el rumor de los pasos que vienen y van, parece marcar todos los gestos y todas las actitudes de aquellos criados que desgranan mazorcas en la antesala oscura.

ANDREINA

iTal como agora veis, de dia y de noche!…

EL RAPAZ DE LAS VACAS

iPor la noche se oian sus lamentos!…

LA RECOGIDA

iUna voz de desespero que llenaba toda la casa!

ANDREINA

iLa voz del enemigo que tenia en el cuerpo, y turraba por salir!…

LA REBOLA

iAve Maria!

DON GALAN

iAhi lo teneis arrepentido como un fraile, por lo mucho que hizo sufrir a la senora ama!

LA REBOLA

?Y dejarase morir de hambre?

DON GALAN

Antes rabiara.

LA REBOLA

iNi que fuera can!

EL RAPAZ DE LAS VACAS

iTengo dolidas las manos! ?Desgrana bien ese carozo, Rebola?

LA REBOLA

Hace el solo la labor.

EL RAPAZ DE LAS VACAS

Yo no atopo uno bueno.

LA REBOLA

Este lo tuve en el lar, por mor que endureciese.

DON GALAN

Si me lo regalas, te doy palabra de casamiento.

ANDREINA

?Y ha de ser ella quien te de el carozo?

EL RAPAZ DE LAS VACAS

iNunca tal vi, ser la mujer quien lleve el carozo!

DON GALAN

Asi juntabamos dos. iNo teneis oido que cuanto mas, mas gracia de Dios!

ANDREINA

iGran maricallo!

Dona Moncha entra en la antesala, y los criados al verla, callan, aparecen graves, con algo de sombras en la vastedad de aquella antesala oscura. No se distinguen los rostros, son los ademanes de una rara lentitud y las figuras parecen vestir tunicas de niebla.

DONA MONCHA

?Se oyen sus pasos?

ANDREINA

Si, senora.

DONA MONCHA

iNo descansa!….

DON GALAN

iTiene un verme que le roe y no le deja!

ANDREINA

iComo si estuviese ya difunto, roele un verme!

Se acerca Dona Moncha a la puerta y escucha. Los pasos se alejan. Espera. Los pasos retornan ya. Dona Moncha pulsa timidamente en la puerta. Todos callan y esperan.

DONA MONCHA

iTio!… iTio!… iQue se esta matando… iTio!… iTio!… iQue es un pecado lo que hace! iTio!… iTio!….

ANDREINA

iNo contestara!

EL RAPAZ DE LAS VACAS

iHallase firme en dejarse morir de hambre!

DON GALAN

iEsta adolecido!… iTiene el alma ausente!….

Sin ruido, lentamente, Dona Moncha se aparta de la puerta y se sienta entre los criados a desgranar espigas. Se oye alguna voz apagada, y el alarido del viento y las pisadas que vienen y van. Desgranada una cesta de mazorcas, traen otra. En la antesala vaga ahora una sombra negra, la sombra del capellan.

EL CAPELLAN

Los pasos no dejan de oirse ni de dia ni de noche.

DONA MONCHA

iNi de dia ni de noche!

EL CAPELLAN

iConcluira por enloquecer!

DONA MONCHA

iEnloquecido esta ya!

EL CAPELLAN

iNo debiamos dejarle!

DONA MONCHA

iPobres de nosotros, que podremos hacer!… Yo tiemblo cuando me acerco a esa puerta.

DON GALAN

iTiene un verme que le roe!

ANDREINA

iComo si estuviera ya difunto, comele, comele!….

El capellan se acerca a la puerta y pulsa con los artejos. Espera un momento, y como ninguna voz responde, vuelve a pulsar. Les pasos vienen y van.

EL CAPELLAN

iSenor Don Juan Manuel!… iSenor Don Juan Manuel!… iDios nos manda tener valor! Debemos conservar la existencia como un don precioso, y amarla a pesar de sus espinas….

ANDREINA

iNo respondera!

LA RECOGIDA

iEs como un rey, y a nadie escucha!

La sombra del clerigo vuelve a vagar por la antesala. Los criados comentan en voz baja, graves, lentos, reunidos a la redonda de la cesta llena de mazorcas, y sus voces supersticiosas, parece que van en la oscuridad, de un misterio hacia otro misterio. Y los pasos vienen y van.

ANDREINA

iY asi dia y noche!

LA RECOGIDA

iNo descansa!

DON GALAN

iYa tendra su descanso, y que luengo sera!

LA RECOGIDA

iPara siempre!

EL RAPAZ DE LAS VACAS

iNo escucha ninguna voz!

ANDREINA

iYa escuchara la de Nuestro Senor!

LA RECOGIDA

iEsa todos los nacidos la escuchamos!

ANDREINA

iEs mas fuerte que el huracan!

EL RAPAZ DE LAS VACAS

iY mas que los truenos!

DON GALAN

iY mas que el broar de la mar! LA RECOGIDA

Esta noche no dejo de oirse la mar de Corrubedo.

LA REBOLA

iDicen que se oye en la redondez de quince leguas!

ANDREINA

iEn toda la redondez del mundo oyese la voz de Nuestro Senor!

Cesa de pronto la glosa de los criados que hacen rueda desgranando mazorcas. Artemisa la del Casal, moza blanca y rubia, briosa y rozagante, con manteo cercado de velludo y capotillo marinan, acaba de aparecer en el umbral de la antesala. Se la tiene por hija bastarda del Caballero. Trae de la mano a un nino de ojos picarescos, que se tambalea sobre los zuecos blancos, que muestran no haber pisado la tierra. Un tirante amarillo cruza el pecho del rapaz con la prosapia de una banda, y sujeta el calzon de pana, que no llega a los zuecos. En una mano sostiene el gorro catalan, que aun tocaba su cabeza al parecer en la antesala, y en la otra estruja una rana viva.

ARTEMISA

iSantas y buenas noches! Saluda, Floriano.

EL NINO

iBendito y alabado sea el Santisimo Sacramento del Altar!….

ARTEMISA

Besa la mano al senor capellan. Besa tambien la mano a Dona Moncha.

DONA MONCHA

?Que os trae?

ARTEMISA

Saber si ha tenido mudanza el senor.

EL CAPELLAN

Parece resuelto a dejarse morir.

ARTEMISA

iLa Santisima Virgen de Gundarin no lo permitira!

ANDREINA

?Y si lo quiere asi la Santisima Virgen?

DON GALAN

iTopanse con gana de pleitos en el Cielo!

ARTEMISA

Todo el dia estuve con cuidado, y el pequeno, como sentiame suspirar, habian de ver que consuelos me daba. ?Y sigue de la misma conformidad el senor?

DONA MONCHA

De la misma.

ARTEMISA

?Por que le dejan asi? Acabara por subirsele toda la sangre a la cabeza.

DONA MONCHA

Hablale tu a ver si te responde. iYo tiemblo de acercarme a esa puerta!

Artemisa la del Casal, se acerca a la puerta con el nino de la mano. En la alcoba los pasos vienen y van obstinados y extranos como el pensamiento de los locos. Artemisa atiende algunos momentos.

ARTEMISA

iPasea en la oscuridad!

EL CAPELLAN

Al entrar en la alcoba, mando clavar las ventanas.

ARTEMISA

iSenor!… iSenor!… ?Ya no me conoce? iSoy Artemisa!… iSenor, franquee la puerta! iPor el alma de aquella santa! iSenor, que soy Artemisa!

Las pisadas que vienen y van dejan de oirse y la puerta se abre con estrepito. En el umbral, sobre el fondo oscuro de la alcoba, aparece la figura de Don Juan Manuel Montenegro. Tiene un fulgor de colera en las pupilas, en las manos de marfil anoso la escopeta, y su barba se derrama sobre el pecho, tremula y blanca.

EL CABALLERO

iSera preciso que mate a uno! iNo me dejareis morir en paz!… iMalditos todos, que llegais a esta puerta y no respetais mi dolor! iYo tambien sere maldito, porque vosotros no me dejais morir arrepentido! iMis horas estan contadas!… iTengo ya la sepultura abierta! iDejadme! iToda la noche han aullado los perros!… iCierro los ojos para morir, y vuestras voces me despiertan!… iSois como las hienas, que desentierran a los cadaveres!… iTendre que mataros!… iDejadme, hienas y lobos y escorpiones!… iDejadme que muera y que la tierra caiga a punados sobre mis ojos!…

El viejo linajudo atraviesa la antesala y huye por el largo corredor lleno de resonancias. Todos se miran en silencio, con ojos de susto, y se acercan, uno a uno, al umbral de la alcoba que hiede a muerte. Alli agrupados dudan de entrar, como si continuasen oyendo aquellos pasos obsesos y viesen la sombra, en la sombra ir y venir.

ARTEMISA

iEspanto en el alma me pusieron sus palabras!

DONA MONCHA

iSon bien de espantar!

LA RECOGIDA

iQuiere morir!

ANDREINA

iY buscara la muerte!

ARTEMISA

iY condenara su alma!

LA RECOGIDA

iAdonde ira!

DON GALAN

iSi no le temiere, iria tras el!

El CAPELLAN

iNo acosemos al leon!… Si nuestros ojos no pueden seguirle, que le sigan nuestras oraciones.

El capellan pasea la estancia de uno a otro testero, con un murmullo de rezo, y los criados, reunidos a la redonda de la cesta colmada de mazorcas, hablan en voz baja. De pronto se oyen pisadas de caballos refrenados ante el porton.

DONA MONCHA

?Que sera en tal hora?

EL CAPELLAN

Los lobos que bajan del monte. ?Quienes pueden ser sino los hijos?….

DON GALAN

Llegan para repartirse la herencia.

ARTEMISA

iPronto tuvieron noticia!….

DON GALAN

iAlguna bruja!….

ANDREINA

iDe hoy son nuestros amos.

[Ilustracion]