JORNADA TERCERA

ESCENA TERCERA

Don Juan Manuel Montenegro cruza una y otra calle, calles angostas asombradas por altas tapias, sobre las cuales ya se derrama una higuera, ya descuella un cipres. iViejas calles de una vieja villa feudal, con iglesias, con caserones, con huertos conventuales! De los negruzcos aleros gotea la lluvia, y en las angostas ventanas que se abren debajo asoma el contorno de un gato, alguna rara vez.

EL CABALLERO

?Donde esperar la muerte sin que me acosen con sus voces?… ?En que oscura cueva de lobo o de leon ire a esconderme?… iNo hallo paz en la vida!iFui pastor de lobos y ahora mis ganados me comen iEngendre monstruos y estoy maldito! ?Por que de aquel vientre de mujer santa salieron demonios en vez de angeles con alas? iEstaba maldito el sembrador! iEstaba maldita la simiente! iMuerte, no tardes! iSacame de este pozo de sierpes y dame a tus gusanos!… iQue me coman tus hijos, pero no los mios! iMuerte, no tardes! iDios, si por mis pecados no me quieres, deja que me arrebate Satanas!

El Caballero cruza ante dos mujeres que se asustan del encuentro. Pasa sin verlas y solamente se detiene cuando le llaman con planideros gritos. Entonces reconoce a la vieja criada y a Sabelita.

LA ROJA

iSenor mi amo, adonde camina en esta hora?

SABELITA

iDon Juan Manuel! iMadre de Dios!

LA ROJA

iSenor, adonde camina con la blanca cabeza descubierta a la lluvia?

EL CABALLERO

?De que infierno habeis salido? ?Por que me deteneis? ?Por que me hablais cuando huyo de vuestras voces?… iIsabel, que me quieres? iMe abandonaste un dia y ahora vuelves a mi, acompanada de una bruja! ?De que infierno sales, Isabel? ?Cual es tu nombre ahora?

SABELITA

iSoy Isabel, senor!….

EL CABALLERO

iEl demonio no te llama Isabel!… iEl demonio te llama voz de mentira, cuervo de ingratitud, sierpe de hipocresia, brasa de lujuria!iSolo la santa de quien fuimos verdugos te llama Isabel! iAy, para ella todos eramos sus hijos!… iPero Satanas no tiene en los labios el amor de aquella boca ya muda!… iIsabel, tu para mi te llamas remordimiento, y esa bruja, bruja!

Desaparece el Caballero en la sombra. Las dos mujeres, asustadas, no se atreven a seguirle. Por algunos momentos se oyeron pasos en la soledad de la calle. iHuecos y resonantes pasos! El Caballero baja a la playa. El viento bordonea en el mar.

EL CABALLERO

iMar, tus olas no se abrieron para tragarme!… iQuisiste aquellas vidas y no quisiste la mia!iSi me tragases, mar, y no arrojases mi cuerpo a ninguna playa!iSi me sepultases en tu fondo y me guardases para ti!… iNo me quisiste aquella noche, y soy mas naufrago que esos cuerpos desnudos que bailan en tus olas!… iTengo la pobreza y la desnudez y el frio de un naufrago! iNo se adonde ir!… iSi la muerte tarda, pedire limosna por los caminos!… iY el mar, aquella noche, pudo caer sobre mi cuerpo, como la tierra de la sepultura, y no me quiso!… iYa soy pobre! iTodo lo he dado a los monstruos! iMi alma en otra vida, aquella vida de que huyo, tambien fue un mar, y tuvo tempestades, y noches negras, y monstruos que habian nacido de mi! iYa no soy mas que un mendigo viejo y miserable! iTodo lo he repartido entre mis hijos, y mientras ellos se calientan ante el fuego encendido por mi, yo voy por los caminos del mundo, y un dia, si tu no me quieres, mar, morire de frio al pie de un arbol tan viejo como yo! iLas encinas que planto mi mano no me negaran su sombra, como me niegan su amor los monstruos de mi sangre!….

A lo largo de la playa bajan tres negras figuras. Sobre sus hombros se alarga un palo, que alla en su extremo parece levantar hacia la luna en dos cuernos, la dentadura de una vieja. Las tres figuras negras van delante del Caballero. De tiempo en tiempo se detienen, y sobre las olas crestadas de espuma alargan sus varales, y los dientes de bruja que se abren al extremo desaparecen sepultos en el mar. El Caballero pasa por entre aquellas figuras que, asombradas, le reconocen. Son tres mendigos que en las noches de resaca catean por la playa buscando los tesoros de un naufragio. El viejo linajudo tambien reconoce aquellas sombras. El Morcego, la coima, y un loco que se llama Fuso Negro.

EL CABALLERO

?Que trasgo o que bruja os ha convocado aqui?

FUSO NEGRO

La luna….

LA MUJER DEL MORCEGO

Buscamos los tesoros de una gran nave que venia no se sabe de donde….

EL MORCEGO

Un gran bergantin, que naufrago en la mar de Corrubedo.

LA MUJER DEL MORCEGO

Pudiera suceder que las olas tuviesen mas caridad que algunos corazones, y esta noche nos arrojasen alguna cosa, remedio de nuestra pobreza.

EL CABALLERO

iLas olas no tienen caridad!

LA MUJER DEL MORCEGO

Para muchos la tuvieron….

EL MORCEGO

Y no hay otra playa como esta, adonde salgan tantas tablas de navios.

LA MUJER DEL MORCEGO

Y por veces cosas de gran riqueza….

FUSO NEGRO

Plata fina, y joyas….

EL CABALLERO

iY tambien algun ahogado comido de los peces!

FUSO NEGRO

Hace anos salio el cuerpo de un rey con su corona de oro y pedreria… Traiala tan bien puesta, que no se le pudo arrancar y fue menester cortarle la cabeza….

EL CABALLERO

iCon cuantos naufragos no habra hecho lo mismo vuestra codicia!

FUSO NEGRO

Aquel era un rey de moreria. La sangre que le manaba del cuello era negra.

EL CABALLERO

Si yo hubiera naufragado aquella noche, vosotros tambien habriais segado mi cabeza, aun cuando no llevase una corona. Se la venderiais a mis hijos y os la pagarian bien.

LA MUJER DEL MORCEGO

iNo diga, tal senor!

FUSO NEGRO

Se la presentariamos en una fuente de plata cuando estuviesen sentados a la mesa.

EL CABALLERO

Y se la comerian como un rico manjar.

FUSO NEGRO

Don Pedrito diria: iYo quiero la lengua! Don Gonzalito diria: iYo quiero los ojos! iY como le habian de chascar bajo los dientes!

EL CABALLERO

iY se matarian disputandoselos!

FUSO NEGRO

Los huesos serian para los canes.

EL CABALLERO

Los canes no comen a los amos.

LA MUJER DEL MORCEGO

?Y pueden los hijos comer a los padres, mi senor?

EL CABALLERO

iA mi me comieron el corazon!

FUSO NEGRO

Aun cuando lo arrancaren del pecho con los dientes, vuelve otro a nacer. Retona como un verde laurel… iNo hay que tener miedo!

LA MUJER DEL MORCEGO

Solo lo come de raiz, el verme de la muerte. En tanto dure la vida, es como una fontela donde todos acuden a beber y nadie la seca.

EL MORCEGO

Una fontela tiene agua para todas las sedes.

EL CABALLERO

?Y no habeis visto fuentes secas?

EL MORCEGO

En tiempo de calores.

LA MUJER DEL MORCEGO

Mas aquellas habialas secado el sol, y no la boca de un sediento.

FUSO NEGRO

Los lobos que quieren beberse toda el agua de las fuentes, mueren como odres reventadas.

EL CABALLERO

?Por que habeis dicho que el corazon es como una fuente? En las fuentes se envenenan las aguas y mueren los que beben de ellas….

EL MORCEGO

iTambien el corazon tiene su ponzona!

EL CABALLERO

Pero no la vierte en las bocas que le muerden, sino que las recibe de ellas.

FUSO NEGRO

El corazon es como la nina del ojo. Adonde mira aquello tiene en el fondo. Unas veces fuente, y otras roquedo… Unas veces los dientes arreganados de un lobo, y otras un resplandor.

EL CABALLERO

?Por que diran que estas loco, Fuso Negro?

LA MUJER DEL MORCEGO

Dicelo el, por no trabajar.

FUSO NEGRO

Lo dicen los rapaces por poder tirarme piedras. En todas las villas tiene de haber un loco y un mayorazgo.

EL MORCEGO

Ya baja la marea. Hoy las ondas no quisieron hacer nuestra suerte.

LA MUJER DEL MORCEGO

iSi la hace con una limosna el senor mayorazgo!…

EL CABALLERO

He llegado a ser tan pobre como vosotros. Si no tuviese abierta la sepultura, tendria que ir en vuestra caravana por los caminos, mendigando el pan. La muerte ya marco mis horas, y para poder morir en paz, he abandonado a mis hijos todo cuanto tenia.

LA MUJER DEL MORCEGO

?Y adonde va en esta noche?

EL CABALLERO

Ya os dije que voy a morir.

LA MUJER DEL MORCEGO

La muerte viene sin que la llamen. iNo la busque que es muy grande pecado, senor!

EL CABALLERO

No la busco… iLa espero porque me fue anunciada!… Un gran cirio, todo de luz, se ha encendido dentro de mi y me guia y me alumbra. He visto en abismos donde solo se ve cuando se tiene cavada la fosa. He aprendido, al final de mis dias, que todos debemos traer por lecho de muerte un muladar, y voy a el. La tierra ha de darmelo, mucho antes que el mar, a vosotros, esos tesoros de naufragios que buscais….

El Caballero se aleja lentamente. Los tres mendigos le miran desvanecerse entre los roquedos de la playa. La Luna parece agigantar la figura del viejo hidalgo y poner un nimbo en su cabeza blanca y desnuda.

[Ilustracion]