* * *

«¡La copa es de oro fino,

El néctar que contiene es de los cielos!»

Dijo, y bebió con ansia

Hasta el último sorbo de veneno.

¡Era tarde!; después ardió su sangre

Emponzoñada, y muerto,

Aun rojiza brillaba en su sepulcro

La llama inextinguible del deseo.