* * *

No va solo el que llora.

No os sequéis, por piedad, lágrimas mías;

Basta un pesar al alma,

Jamás, jamás le bastará una dicha.

Juguete del destino, arista humilde,

Rodé triste y perdida;

Pero conmigo lo llevaba todo:

Llevaba mi dolor por compañía.