I

Tiemblan las hojas, y mi alma tiembla,

Pasó el verano...

Y para el pobre corazón mío,

Unos tras otros ¡pasaron tantos!

Cuando en las noches tristes y largas

Que están llegando

Brille la luna, ¡cuántos sepulcros

Que antes no ha visto verá á su paso!

Cuando entre nubes hasta mi lecho

Llegue su rayo,

¡Cuán tristemente los yermos fríos

De mi alma sola, no irá alumbrando!