LA GRAN COSMÓPOLIS

(Meditaciones de la madrugada.)

Casas de cincuenta pisos,

servidumbre de color,

millones de circuncisos,

máquinas, diarios, avisos

y dolor, dolor, dolor...!

¡Estos son los hombres fuentes

que vierten áureas corrientes

y multiplican simientes

por su ciclópeo fragor,

y tras la Quinta Avenida

la Miseria está vestida

con dolor, dolor, dolor...!

¡Sé que hay placer y que hay gloria

allí, en el Waldorff Astoria,

en donde dan su victoria

la riqueza y el amor;

pero en la orilla del río

sé quiénes mueren de frío,

y lo que es triste, Dios mío,

de dolor, dolor, dolor...!

Pues aunque dan millonarios

sus talentos y denarios,

son muchos más los calvarios

donde hay que llevar la flor

de la Caridad divina

que hacia el pobre a Dios inclina

y da amor, amor y amor.

Irá la suprema villa

como ingente maravilla

donde todo suena y brilla

en un ambiente opresor,

con sus conquistas de acero,

con sus luchas de dinero,

sin saber que allí está entero

todo el germen del dolor.

Todos esos millonarios

viven en mármoles parios

con residuos de Calvarios,

y es roja, roja su flor.

No es la rosa que el Sol lleva

ni la azucena que nieva,

sino el clavel que se abreva

en la sangre del dolor.

Allí pasa el chino, el ruso,

el kalmulko y el boruso;

y toda obra y todo uso

a la tierra nueva es fiel,

pues se ajusta y se acomoda

toda fe y manera toda,

a lo que ase, lima y poda

el sin par tío Samuel.

Alto es él, mirada fiera,

su chaleco es su bandera

como lo es sombrero y frac;

si no es hombre de conquistas

todo el mundo tiene vistas

las estrellas y las listas

que bien sábese están listas

en reposo o en vivac.

Aquí el amontonamiento

mató amor y sentimiento;

mas en todo existe Dios

y yo he visto mil cariños

acercarse hacia los niños

del trineo y los armiños

del anciano Santa Claus.

Porque el yanqui ama sus hierros,

sus caballos y sus perros,

y su yacht y su foot-ball;

pero adora la alegría,

con la fuerza, la armonía:

un muchacho que se ría

y una niña como un sol.


La vida pasa...