V

Francisca, sé suave,

es tu dulce deber,

sé para mí un ave

que fuera una mujer.

Francisca, sé una flor

y mi vida perfuma,

hecha toda de amor

y de dolor y espuma.

Francisca, sé un ungüento

como mi pensamiento;

Francisca, sé una flor

cual mi sutil amor;

Francisca, sé mujer,

como se debe ser...

Saber amar y sentir

y admirar como rezar...

Y la ciencia del vivir

y la virtud de esperar.