VI

Ajena al dolo y al sentir artero,

llena de la ilusión que da la fe,

lazarillo de Dios en mi sendero,

Francisca Sánchez, acompáñame...

En mi pensar de duelo y de martirio,

casi inconsciente me pusiste miel,

multiplicaste pétalos de lirio

y refrescaste la hoja de laurel.

Ser cuidadosa del dolor supiste

y elevarte al amor sin comprender;

enciendes luz en las horas del triste,

pones pasión donde no puede haber.

Seguramente Dios te ha conducido

para regar el árbol de mi fe;

hacia la fuente de noche y de olvido,

Francisca Sánchez, acompáñame...


Te recomiendo a ti, mi poeta y amigo,