Lo que fué la educación del pueblo filipino bajo la dirección religiosa

Antes de atacar o defender la educación laica de las escuelas públicas, parece útil conocer lo que fué la educación del pueblo filipino bajo la dirección religiosa y luego saber qué resultado se obtuvo, es decir, cómo se transformó el hombre sometido a tal sistema, después de más de tres siglos de práctica.

De fuentes eclesiásticas he de tomar los datos que aquí consigno, porque aunque contienen alguna exageración al tratar de su propia obra que, como es natural, defienden, magnifican y alaban, son, al fin, las más útiles para conocer sus propios defectos que entonces resultan verdaderas confesiones.

El P. Santiago Payá, Rector de la Universidad de Santo Tomás, dijo, entre otras cosas, lo siguiente, el día 1.o de Julio de 1899:

“Toda la instrucción secundaria en las Islas Filipinas, estaba sometida a la Universidad de Santo Tomás. Además de las escuelas privadas en Manila, las había en provincias, pero todos los colegios de instrucción secundaria estaban sujetos a Santo Tomás.”

“Había escuelas primarias en casi todos los pueblos sostenidas por el gobierno, en las que se daba una instrucción muy rudimentaria....leer, escribir, el Catecismo, algo de aritmética....”

“Los filipinos, por regla general, tienen buena memoria, pero no gran talento, no tienen buen talento.”

“Casi toda la educación en Filipinas la daban las órdenes religiosas; es decir, la secundaria y la universitaria estaban sostenidas por las órdenes religiosas, y la primaria por los sacerdotes curas de los pueblos.”

“En los filipinos, todo es imitación; carecen de originalidad. Se les enseñaba a leer y escribir el castellano, pero la mayoría de ellos lo aprendían de una manera puramente mecánica.”

“Los indios eran muy refractarios a la lengua castellana; los que sabían hablarla, no querían hablarla. Esto ocurría tanto en Manila como en los arrabales. Los que hablan castellano, prefieren hablar su lengua en sus casas.”

Del P. Fray José M. Ruíz, en su memoria presentada a la Exposición de Filipinas en Madrid en 1887, tomamos lo siguiente:

“Es el párroco inspector local de Instrucción pública, consultor del Gobernadorcillo, y Presidente de varias juntas locales. Los indios ven en ellos un padre, un pastor, y un protector, y como tales han sido siempre reconocidos por el Gobierno de estas Islas.” (Pág. 239.)

“Gran parte de la población filipina, es a saber, la que vive en barrios y lugares apartados y poco accesibles, está casi por civilizar.” (Pág. 247.)

Refiriéndose a esta masa popular dice el mismo Padre:

“Atentos sus amos, salvas algunas honrosas excepciones, a sus propios intereses, descuidan por completo la instrucción de estos infelices en sus deberes religiosos....y sus hijos dedicados al pastoreo de los animales de labor, se crían en la más estúpida ignorancia.” (Pág. 254.)

Después añade el autor:

“Y aunque son enemigos de ir a la escuela (los indios) y de que vayan sus hijos, es porque no sirve más que para perder el tiempo, pues nada aprenden....Por lo demás, los pueblos están atestados de maestrillos ignorantes, que sin contar con nadie ponen sus escuelas privadas pagadas por los padres de los niños. Así aprenden lo poco bueno y mucho malo que saben, a quienes enseñan la cartilla, y algo de lectura y escritura, sirviéndoles de texto, para ambas cosas, los libros manuscritos llamados Corridos, atestados de anacronismos, errores y absurdos de todo género.......También aprenden algo de Catecismo.” (Pág. 337.)

“Los locales para escuelas eran además de malos, completamente abandonados y muchos de ellos ruinosos.” (Pág. 339.) “Tampoco hay orden en la escuela, y cada uno entra o sale sin permiso cuando le acomoda.” (Pág. 440.)