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(Año de 1544.—Marzo 31, Santiago.)—Carta del Justicia y Regimiento en representación contra las ordenanzas de libertad de los indios.—(Colec. Muñoz, t. LXXXIII, fol. 217, y A. de I., 54, 1, 32.)

«Sacra Cesárea Católica Magestad=A esta cibdad de Santiago desta ysla Fernandina llegó el licenciado Juanes Davila, governador y juez de rresidencia de vuestra Magestad, a quatro de hebrero de este año, y no con pequeño trabajo, por que en estos tiempos en esta costa del sur corren muchos nortes, y tambien por que el piloto que traya no hera platico, anduvo muchos dias junto a tierra syn poder tomar puerto, y con temor que no le pasasen a la Nueva España, se metió en el batel de la nao con algunos de sus criados, lexos de tierra, con mucho peligro de su persona, y salió en los montes quatro leguas deste pueblo, de donde sabida su llegada, salimos a recibille con aquel gozo y alegria que hera razon, viniendo proveydo por vuestra Magestad, y a donde avia gran necesidad, estando como estábamos desconfiados de semejante socorro, creyendo que ya vuestra Magestad tenia olvidada esta su ysla, y asy con ver la gran merced que vuestra Magestad nos ha hecho, y su persona, y la fama de sus letras y bondad, avemos sido muy consolados, por que muchas vezes besamos los pies y manos de vuestra Magestad. Luego como llegó fue rescebido en este cabildo por nuestro governador e juez de resydencia, como vuestra Magestad por sus Reales provisiones lo manda, que fueron obedecidas y conplidas con aquella reverencia y acatamiento que como sus leales vasallos devemos, y con su presencia, governacion y administracion de justicia, creymos ser ayudados y relevados de todo trabajo, por que como en esta ysla no aya yngenios ni otras grangerias, sustentávamonos con sacar algun oro con los yndios naturales y con yndios esclavos y negros, que aunque es poco, a sydo mucha parte para que no se aya acabado de despoblar, por que a esta causa vienen algunos navios de España con provision y las cosas nescesarias, y quitado, como paresce que se quiere quitar, haciendo libres los naturales y poniéndonos en condicion los yndios esclavos que nos costaron nuestro sudor, a nos puesto en gran fatiga y congoxa, por que sin duda viniendo a efecto, esta ysla se despoblara, y donde Dios hera servido y alabado su santo nombre, podrá ser ydolatrado y su santa fee despreciada y vituperada, y que ellos y los negros se alcen y maten los españoles y se queden señores de la tierra. A vuestra Magestad suplicamos lo mande ver y remediar por que no acaezca cosa que despues no tenga remedio. Desde a pocos dias que llegó el licenciado, mandó pregonar los capítulos que sobre la libertad de los yndios naborias hablan, y sobre los esclavos. syn querernos oyr ni ynformarse que de pregonallo se avia de alborotar la tierra y destruirnos, por manera que de do esperábamos el remedio, salió el daño y perdicion de todos, y a sido causa que asy los naturales como los esclavos andan tan alterados, haciendo juntas entre ellos, que apenas quieren hazer lo que les mandamos ni rogamos, por que no ay en ellos tanta virtud, y pues los que ynforman a vuestra Magestad que estos son capaces para gozar de libertad yerran a vuestra Magestad, suplicamos sea servido tener respecto a que somos sus vasallos y antiguos en estas partes, donde le avemos servido con muchos trabajos y necesidades, y no es justo que lo que gastamos en poblar esta ysla, comprando estos esclavos y en sustentar los naturales della y en hazer hedificios para perpetuarnos, seamos depojados de nuestros bienes ni disfavorecidos de vuestra Magestad, por que de lo contrario se seguirán ynconvenientes y será libertar a ellos y hazer a nosotros sus esclavos como comiença ya a representarse.

Tambien hazemos saber a vuestra Magestad que en esta ysla ay copia de negros y pocos españoles y de oyr dezir que los yndios naturales an de ser libres y ellos esclavos se an alterado tanto, que casy andan tan levantados como los otros, de manera que no sirviendo los naturales ni sacando oro en las minas, no abrá español que con ellos solos ose andar, por que son honbres, y queriendose alçar, lo harán como lo saben y acostumbran hazer. A vuestra Magestad suplicamos sea servido remediarnos, mandando a su governador que no lo haga sin que primero vea por esperiencia lo que dezimos y averigue la verdad de todo ello, y de lo contrario tenga vuestra magestad por muy cierto que ellos quedarán señores de todo y nosotros huydos y desterrados de nuestras casas y haziendas, por que somos pocos y ellos muchos y para mucho, y la ysla muy larga y montosa y aparejada para salirse con lo que quisieren.

Ya vuestra Magestad sabe que en esta ysla se pusieron copia de yndios en libertad para hacer esperiencia y ver como aprobavan y aprovechavan asy en su abmento como en las cosas de la fee, y el fructo que desto se sacó, ques averse muerto antes que los que están encomendados, y que por mucho que an sydo dotrinados, ninguno dellos a salido que se pudiese decir abil o capaz, sino mas dados á sus ritos y cerimonias y vicios sucios, y pues es asy verdad, vuestra Magestad aya misericordia de muchos honbres pobres y viudas cargados de hijos y hijas donzellas, que no tienen otros vienes sino diez o doce indios naborias, o quince, que les hacen su comida y les van a montear carne, y sy estos les quitasen, moririan de hambre y seria causa de ser malos de sus personas, por que como dezimos no ay otra grangeria para ganallo.

Asy mesmo por conplir las provisyones de vuestra Magestad y por tener seguros algunos yndios, se an casado y hecho casas de piedra y otros edificios muchas personas, en que an gastado lo que tenian; viendo agora esto que vuestra Magestad manda que se guarde, quedan perdidos y sin hazienda, de que se agravian, por que si todavia vuestra Magestad manda que se guarde, es forçado que las desmanparen y dexen para criaderos de aves, y no a de aver como no avra, iglesia, ni obispo, ni clerigos, ni oficiales de vuestra Magestad, porque no avrá de que se mantengan, ni rentas de vuestra Magestad con que hacello, como lo a proveydo y mandado, ni avrá navio, pues no va donde no ay oro, y asy se yran todos los españoles aunque no quieran. A vuestra Magestad suplicamos no permita que se acabe todo y principalmente el servicio del culto divino, y mande ver y proveer como esta ysla sea remediada, pues por sólo el respeto del servicio de Dios, aunque en ellos oviera capacidad, que no la ay, hera justo que estuviesen como an estado en encomienda, y quanto a esto, debaxo de la misericordia de vuestra Magestad pedimos justicia y lo remitimos a su Real conciencia.

En pregonándose los capítulos, entendio el licenciado en tomar las cuentas de los depósitos y en hazer justicia a muchos, y en las penas de camara de vuestra Magestad con tanta liberalidad y presteza, que todos estan contentos de su governacion, y como va conociendo la tierra e tomando el tiento della, esperamos que en todo mirará lo que conviene al servicio de Dios y de vuestra Magestad e al bien desta ysla, y creemos suspenderá la execucion desto de los yndios hasta en tanto que vuestra Magestad otra cosa mande. Suplicamos a vuestra Magestad le enbie a mandar lo haga, favoresciendo a los antiguos y casados y pobladores della.

Y porque a vuestra Magestad avisamos de algunas cosas necesarias para el remedio desta ysla y sobrello enbiamos nuestro poder y la memoria de lo que pedimos a vuestra Magestad, suplicamos lo mande ver y proveer.

Sacra cesárea católica Magestad; Dios nuestro Señor la Real persona de vuestra Magestad guarde y acreciente su ynperio. Desta cibdad de Santiago ysla Fernandina en fin de março de 1544.

Sacra cesárea católica Magestad=Sus muy umildes vasallos que sus Reales pies y manos besamos=Francisco Perez, alcalde=Gonzalo Fernandez, alcalde=Hernando de Castro=Lope Hurtado=Alonso Hurtado=Juan de Agramonte=Por mandado de la justicia e Regidores=Cristoval de Torres escribano de cabildo.»