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(Año de 1546.—Junio 25, Santiago.)—El tesorero Lope Hurtado acusa de excesos al gobernador Juanes Dávila y de parcialidad al licenciado Estevez, que ha ido á tomar la residencia. Le han perseguido é intentado matarle, porque sirve bien á S. M. Le llaman revolvedor. Ha llegado el licenciado Chaves, que pondrá remedio.—(A. de I., 54, 1, 34.)
Sacra Cesárea Católica Magestad=Como vuestra magestad me ha mandado muchas veces le escriva lo que sucediere y tocare a su servicio, no puedo acabar conmigo de dexallo de hacer, aun que pierda la vida, por que segun los trabajos se pasan en estas partes con algunos gobernadores, es mejor perder la vida que la honrra, segund hacen las provanças contra los que quieren mal, y no he visto cosa mas brava que es esta, que si yo hago lo que devo al servicio de vuestra Magestad y pido lo que se deve a vuestra Magestad de algunos amigos del gobernador, o que de al obyspo lo que quede la hacienda de vuestra Magestad, que sobre esto cada uno dellos hagan ynformacion contra mi y contra quien quieren mal, y andan buscando los que estan mal conmigo y con los demas, brava cosa es de sufryllo. Esto cabsa, sacra cesárea católica Magestad, enbiar a estas partes jueces apasionados y sin letras y ciencia y conciencia. Diez e syete años ha que soy vuestro thesorero y saly de la cámara de vuestra Magestad de la Enperatriz nuestra señora, que esta en la gloria, y como quiero mas perder la vida y honrra, no me pueden vençer las dichas provanças que se han hecho contra my, por que el fin dellas son hechas apasionadamente, y son por que pido lo que toca de pedyr a vuestra Magestad y a su servicio y acrecentamiento de su hacienda.
El licenciado Juanes Dávila, cuando tomó la vara de gobernador, era sovervio juez, y aunque decia que la hacienda de vuestra Magestad se dyese al que pasava por la calle, callava y lo hacia tomando my segurydad prymero, y como no le contradecya no tuve con el pasiones, mas la hacienda de vuestra Magestad lo pagava y en la resydencia que nos tomó por regydores, puso al fator y contador escesivos cargos y a my me dyo por buen regidor.
Andando el tiempo hizo muchos agravios, que me fue forçado de escrevillos a vuestra Magestad que los remedyase, por que esta tierra es de vuestra Magestad y los vecinos della son suyos y no se avyan de tratar como el los tratava. Tenya gran vejilancia en tomar cartas, ansi de vuestra Magestad como de otros, y tomó unas mias, y vistas, las mostró a sus amigos y a los que yo escrevia dellos, que eran el provisor que se fue desta ysla tres meses ha, ryco, y al contador Juan de Agramonte, y como vyeron que escrevya dellos lo que hacian, me tuvieron enemistad y agora me la tienen. Ordenose por estas cartas de hacer una provança contra mi, la qual hizo el dicho licenciado Juanes Davyla diciendo en ella ser servicio de vuestra Magestad salyr yo desta tierra por ser mal honbre. Respóndoles yo quando le es pasada aquella furia y pasion, que pues tienen prouado ser mal hombre yo y rebolvedor, por que no soy castigado dellos mismos. En la resydencia que se tomó sabrá vuestra Magestad como me toman las cartas y la vida que pasávamos algunos ofyciales y vecinos, y como es la verdad todo lo que escrivo, pues ha XVII años que syempre escrivo verdad y hasta agora no escrito mentyra, segun a parescido por mis cartas.
El licenciado Chaves vino pocos dyas ha, de que está esta ysla tan alegre y los vecinos tan contentos, hasta los yndios lo estan; por que dicen que tiene buena gracia y de conciencia y que hará a todos justicia. Llegó a tiempo questava en esta cibdad un licenciado Estevez, que enbyaron la avdiencia de Santo Domingo por juez de residencia, por aprevechalle el presydente e los oydores. Como avya falta de mercaderias en esta ysla, truxo á vender negros y lienços y otras cosas, y paresciole mercar cueros y cobre barato de los vecinos y dar la vuelta para Castylla. Certefyco a vuestra Magestad que es verdad quel licenciado Juanes, a quien venya a tomalle resydencia, le aposentó en casa de un yntimo amigo suyo, y que cosa no le decya al juez de resydencia en secreto quel licenciado Juanes no la sabia, y demas desto avya una liga y parcialidad del juez de resydencia y del licenciado Juanes y de doce vecinos desta ysla, que era una cosa brava de ver quel juez de resydencia, a cabo de un mes que estava, tuviese tan gran parcialidad y amistad con estos que digo, y sy alguno yba a pedyr justicia de alguno destos de la lyga, desimulava y pasa tienpo, y con esto las partes dejavan de seguir su justicia, pues en favorescer a Juanes Davyla, a quien tomava la resydencia, no se puede creer que consentya quel Juanes Davyla anduvyese de noche con gente armada espiando a los que trayan pleytos, y desta manera estaba esta pobre cibdad quando vino el licenciado Chaves, que lo amansó y remedyó, y andan libremente los vecinos de dya e de noche por esta cibdad, y pues Dios hizo a vuestra Magestad tan amygo de justicia, le suplyco quando algund juez huvyere de venir a estas partes, sea de ciencia y conciencia y que en los cargos que aya tenido aya dado buena quenta, y como estamos tan lexos, el remedyo quando viene es ya muy tarde y los agravyados muertos y los testigos ydos.
Yo di la quenta de mi cargo al licenciado Juanes Davyla y se la dy con pago, aun quel fator y contador, como les he pedido e pido lo que deven a vuestra Magestad, que tyenen en su poder, parésceles de apuntarme que no devo de gozar de salaryo por que les pido lo que digo las (..... roto .....) las de vuestra Magestad que me dyo de licencia no me pasa libremente Juanes Davyla ni aun el tiempo de mi presencia, de manera que lo pasa con adytamento que dentro de dos años trayga de vuestra Magestad aprovado el salaryo de IUDCCC pesos y sy no que los pague. Este apuntamiento cabsó durar la pasion de las cartas que me tomó, que escrivya a vuestra Magestad. En este navyo me quisiera yr a la corte de vuestra Magestad y manyfestalle cosas de su servycio y conciencia syno por quel liçençiado Chaves quiere rever las quentas que he dado.
De una cosa que he hecho XVII años que ha que sirvo a vuestra Magestad de thesorero en estas partes, me puedo loar, que syenpre dy cuenta con pago del cargo de thesorero, y lo otro que quando vuestra Magestad mandava alguna cosa que se hiciese, era yo el solycitador que se cumplyese. Lo otro, quando vy la cédula de vuestra Magestad que los yndios no sacasen oro, no lo saqué; quando el licenciado Juanes Davyla hizo pregonar las ordenanças de los yndios que fueran libres, los dexe lybres, y por esto el obyspo don Diego Sarmiento se me hizo enemigo y me dixo palabras feas en el altar mayor un domingo, estando toda la gente en la yglesia. Desto tengo testimonio y de otras cosas que pasé con él por bolver y sostener lo que vuestra Magestad mandava, y estoy mal con algunos vecinos desta ysla por que no suplico de las cédulas de vuestra magestad, y me dicen que serya muy grande bien a la ysla no estar yo en ella. Por cierto, señor, que sy yo fuese pagado conforme como he servydo, vuestra Magestad me havrya hecho esta merced que algunos vecinos desta ysla dicen que serya bien, por que baste XVII años que ha que syrvo en esta ysla y perdi lo que digo, que hagora he sydo muy molestado y todavya estoy en mis treze de perder la vyda antes que de dejar de hacer aquello que vuestra Magestad manda por sus cédulas, y pues vuestra Magestad no lo manda remedyar que yo salga de esta cibdad, dyo Juanes Davyla remedyo para ello y los que yo pedya en resydencia que me diesen lo que es de vuestra Magestad y los yndios que estan vacos y los proveyo Juanes Davyla que se pusiesen en cabeça de vuestra Magestad; por esto se juntaron en un consejo y acuerdo que dos cryados de Juanes Davyla de noche me matasen a traycion, y bendito sea el que lo consiente y no da lugar a la esencion de sus malos pensamientos.
Estando en resydencia Juanes Davyla y avyendo la lyga y amystad que dygo con el juez Estevez; estando yo a una puerta de la fundicion de vuestra Magestad, que es en mi calle, de noche, asentado, pasa un hombre disfraçado y no me oso acometer, y desde un esquyna dyome una cuchillada en los muslos y boló a huyr, y como yo le avya conoscido no me recaté dél y por el lado me la dyo. Como yo me levanté, estava mucho trecho de mi. Hallóse ser el cryado de Juanes Davyla y retrájose a su casa aquella noche y otro dya al monesteryo de San Francisco, donde el huyó. Yo no quexé, ni el juez de resydencia, que a la sason hera, que es el licenciado Estevez, enbyó tras el, y asy me quedé señalado como el buen ladron en los dos muslos.
Y con todo esto no dexo de pedyr lo que se que es de vuestra Magestad; aunque con el licenciado Estevez no me aprovechó de pedyr DCC pesos de vuestra Magestad que tyene Francisco de Parada, guesped del dicho licenciado Estevez, ni me aprovechó pedyr unos yndios que se pusyesen en cabeça de vuestra Magestad, por quel que los tenya no los podya tener ni Juanes Davyla se los pudo dar, y porque le dixe que se salyese de la casa de Parada, que era a quien yo pedya los DCC pesos, y era uno de los que aconsejaron de matarme, me tuvo preso diez e ocho dyas o veynte. A vuestra Magestad suplico sy allá fuere, le mande castygar y preguntalle porque no hizo pagar a su huesped los DCC pesos que tenya deposytados en su poder por Juanes Davyla, que son de vuestra Magestad, y por que no quitó los yndios a Manuel de Rojas, pues estava en el Perú el Manuel de Rojas, y estavan vacos los yndios de dos por Juanes Davyla, y por que me tuvo preso tantos dias y por esto y por la lyga y parcyalidad que tuvo en sesenta dyas questuvo en esta cibdad, vuestra Magestad le manda hacer las mercedes que va a pedyr y meresce, que es la gobernacion desta ysla.
A vuestra Magestad suplyco me perdone mi prolyxidad de mi carta, que lo hace aver estado este puerto cerrado para no consentyr salyr cartas para vuestra Magestad, y como agora está desenbaraçado y ay justycia, me alargo tanto. Nuestro señor la sacra cesárea católica Magestad de vuestra magestad guarde por largos años con acrecentamiento de reynos e señoryos. De Santiago de Cuba a XXV de junio de IUDXLVI años.
Sacra cesárea católica Magestad=beso a vuestra Magestad los pies y manos=Lope Hurtado.