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(Año de 1556.—Enero 15, Santiago.)—Mosen Boteller da cuenta de los daños causados por los corsarios franceses, y juzga desfavorablemente á los gobernadores letrados.—(A. de I., 54, 2-2.)
«Sacra Cesarea Catolica Magestad:=Por otro enboltorio que escrevi a vuestra Alteza, dixe como escreviria algunas cosas y casos de la ysla Española y Santiago de Cuba, y porque al presente no se me ofresce hacer saber a vuestra Alteza cosa nueva, aunque no dexare de decir el rrobo y destruymiento que hicieron los franceses a esta cibdad, aunque es cosa vieja, y vuestra Alteza me paresce que tiene ya noticia dello. Yo, como dixe en mi enboltorio pasado, vine en una nao que halle presta en Cadiz, porque me paresció la flota estar muy despacio, y para tomar la delantera e entender en las residencias que vuestra Alteza tiene cometidas al doctor Bravo, porque no sea lo que fue de las residencias de los licenciados Tejada y Santillan, que los principales casos que se les avian de poner se les quedaron en el tintero. Yo entré, como dixe en las pasadas, a los veynte y dos de dicienbre a este puerto de la ysla de Cuba, a donde hallamos los vecinos della muy alterados y muy atemorizados de los robos pasados, que es ver esta cibdad de Santiago y los vecinos della mas de averles lastima que de pedirles gracias, porque bien se llevaron los franceses deste pueblo en robos primeros y rescate de personas mas de sesenta myll pesos en oro y plata y joyas, sin las armas que les tomaron y artilleria que no fue en corta cantidad, de cuya cabsa están y an quedado tan romeros y pobres, que no tienen una capa con que se cubrir los onbres, y las mugeres una camisa que se vestir, pues los tratos que solian tener algunos por la mar, anlos tomado todos los nabios cargados de caçabe y de sus miserias que contrataban a Tierra Firme y otras partes, que es verdad que tienen la mas mala vida que aunque estuviesen en frontera y les faltase el socorro y comida no pasarian mayor nesçesidad, y están tan encarniçados los franceses en este puerto, que despues que lo an robado, an entrado dos o tres veces, todo a fin que si viene alguna nao para tomalla, porque de la tierra no tienen que, si no quemarles las casas. Pasan tantos trabajos que si vuestra Altesa no lo probehe y remedia, tengo entendido que cada uno se yra por donde pudiere, porque ellos aunque lo quieran remediar no pueden lo que dicho es. Visto en Francia el buen suceso del robo y destroço desta cibdad de Santiago de Cuba, tomaron atrevimiento y osadia a que viniesen otra nueva gente de refresco, y robasen y quemasen a Puerto de Plata y al Cabo de la Vela y a Santa Marta, y por el mes de agosto del año pasado de cincuenta y cinco, entraron en la Havana y la robaron y mataron mas de treynta españoles, y tomaron la fortaleza y toda la artilleria que estava en ella y en el Morro, y no dexaron piedra sobre piedra, que todo lo pusieron por el suelo, y dexaron de tal manera el pueblo, que los griegos cuando tomaron a Troya no la dexaron peor, y agora pocos dias a, estando yo en esta cibdad, vinieron nuevas ciertas que a tantos de diciembre del año pasado bolvieron y entraron los franceses en la Havana, y como no hallaron que robar en ella, porque la hallaron todo por el suelo, tomaron por remedio de yr a las estancias, como fueron, y tomaron los negros que pudieron y españoles y los bastimentos, y a los negros rescataron a cien pesos, y a los españoles cada uno como hera. Que diré a vuestra Alteza si no que tienen los franceses por tan propinquas y por suyas estas yslas y Tierra Firme mas que a Francia, y bienen a gubernar acá y a dar carena a los navios para estos puertos; todo esto es gran daño para dar favor y calor quel enemigo tenga osadia y posibilidad para contra el Emperador nuestro señor. Vuestra Alteza por amor de Dios lo mande remediar de allá, porque de acá no pueden, que aunque quieran no tienen, que hartas veces por mi fue avisado á los del vuestro consejo quando yo pedia esta governacion de aqui, porque estos letrados que vuestra Alteza envia, antes destruyen la tierra y la descepan que no la gobiernan, y porque no tienen ojo sino a lo que han de llevar de aquí, y porque el daño de todo esto y el deservicio que a Dios nuestro señor se hace y a vuestra Alteza, déxolo para dende la Nueva España, como dixe en las pasadas, de dar relacion a vuestra Alteza y a los del vuestro Consejo, porque siempre, como vuestro Real vasallo, tengo hecha profesion para avisar dello y de otras cosas como onbre que lo veo por vista de ojos. Cuya vida acreciente Dios nuestro señor en mayores reinos y señorios como los criados y vasallos de vuestra Alteza deseamos. A quince de henero de mill y quinientos y cinquenta y seis años=Sacra cesarea catolica Magestad=Vasallo de vuestra Alteza=Mosen (no se lee) Boteller.
FIN DEL TOMO SEXTO.