NOTAS Y CITAS BIBLIOGRÁFICAS

[1] Documento núm. [291].

[2] En 1540.—Documento núm. [371].

[3] Documentos números [439], [458], [488].

[4] Documento núm. [421].

[5] Documentos números [345], [347], [358], [380].

[6] Documentos números [341], [342], [351], [356].

[7] Documentos números [324], [325], [326], [328], [352].

[8] Documentos números [328], [329], [352].

[9] Documentos números [429], [431], [436], [458], [474], [478], [480], [485], [486], [489].

[10] Documentos números [475], [476].

[11] Documentos números [492], [494].

[12] Documentos números [494], [495], [498].

[13] Documento núm. [492].

[14] Marcharon dos carabelas latinas en el mes de Julio, llevando de paso varios géneros para el Almirante y Oficiales de la Española. (Colección Muñoz, t. LXXV, fol. 305 vto.)

[15] Contra este Memorial dieron otro los procuradores de Cuba. (Nota de Muñoz.)

[16] En la Academia de la Historia, colec. Muñoz, t. LXXXI, f. 120, hay extracto de esta misma carta con fecha 19 de Mayo.

[17] Decreto al margen. Remédiese.

[18] Adjunta á la carta está la minuta de contestación del Emperador mandando, en cuanto á las cosas del obispo, que informen el gobernador y alcalde mayor y que restituya lo que llevó por el pontifical.

[19] Decreto al margen.—Quel Presidente lo vea y castigue.

[20] Extractando el documento como de ordinario, escribió el compilador: «Doña Guiomar fue mujer del Contador Pedro de Paz, con cuyos indios y bienes, en Santiago y el Bayamo, sucedió por sus hijos de ambos. Viuda, se volvió a España (quizá por confirmar su herencia) dejando sus estancias, indios de minas, etc., a cargo del obispo. Duró esta administracion como dos años. Restituida a la isla, hubo del obispo sus haciendas y frutos con cuenta exacta ante mayordomos, criados, etc., y ella le dió su carta de pago y finiquito en 1540, sin ser requerida, sino de grado y a todo contentamiento. Fue a gobernar la isla el Lic. Juanes de Avila, hospedado en casa de D.ª Guiomar, con la cual dió que decir y motivo para que los tuvieran por amancebados, y al cabo se casaron. Contra estos excesos se mostro agrio el obispo y escribió a S. M. sobre ello, y a esta causa y quizá otras de los pleitos con oficiales y Licenciado, se turbó la armonía que tenia con doña Guiomar, aquien nota de disoluciones, hechicerias y otros pecados públicos, y al Licenciado de injusto y ladron y enteramente malo en su persona y oficio. Siguió la contienda, y ya el obispo en la Habana, a punto de venir a España, le fue puesta demanda ante el nuevo gobernador, por parte de D.ª Guiomar, y notificó sobre ello cédula de S. M. pidiéndole muchas cosas sobre aquellas cuentas: que habia empleado los indios de ella en las haciendas y minas propias, y otras. El obispo satisface bien; intenta probar que es válido el finiquito, y ademas le pide salario por el tiempo que tuvo a cargo sus haciendas, restitucion de varias cosas prestadas, etc., y se remite a la justicia del gobernador.

»Refiere que cuando fue a la isla tenian preso en el Bayamo al cacique Brizuela por haber sido con otros indios en la muerte de ciertos españoles. Sentenciado a horca con sus cómplices, temiendo, si se hacia justicia del cacique que se ahorcarian muchos indios, trabajó en libertarle y logró se le diese por esclavo, y le desterraron. Tambien el destierro le hizo alzar el obispo y volver a su asiento de Camanien.»

[21] No tuvo efecto con todo, apunta el Sr. Muñoz, por el pleito sobre la herencia y concierto que hubo sobre el Colector general de la Cámara apostólica, D. Pedro y D. Iñigo, hermanos del obispo, y el Monasterio.

[22] Publicada por D. Jacobo de la Pezuela, Historia de Cuba, t. I, página 191.

[23] En el Diccionario de Indias, de Alcedo, hay breve noticia biográfica de este Obispo, como de los otros de Cuba. Don Jacobo de la Pezuela puso también en su Diccionario geográfico-histórico, de la isla, t. IV, pág. 543, algunas noticias compendiadas de las que incluyó en la Historia de la isla. D. Juan Bautista Muñoz recogió otras en el monasterio de las Cuevas de Sevilla, extractándolas en el t. XCII de la colección, fol. 109 y siguientes, y siendo inéditas se copian aquí, como sigue:

«Fué su patria Burgos; su padre el ilustre caballero D. D. Pérez Sarmiento, nieto de los Condes de Salinas; sin embargo, en un tomo de apuntamientos del P. Luis Ureval, monje de las Cuevas, en cuyo archivo se conserva, se dice que fué hijo natural del cardenal D. Pedro Sarmiento de Castilla, Arzobispo de Santiago, capellán mayor de los Reyes y nieto de los Condes de Salinas. Añade que nuestro Obispo de Cuba era ya clérigo cuando entró en la Cartuja de las Cuevas.

»Tuvo tres hermanos; D. Pedro Sarmiento, prior de la iglesia de Osma; D. Iñigo, tesorero y canónigo de la patriarcal de Sevilla, y Fr. Luis, trinitario calzado. Las armas de su casa son roelas de oro en campo rojo, á que, por el casamiento de D.ª Leonor de Castilla, sobrina del rey Enrique II y nieta de Alonso XI con D. Diego Gómez Sarmiento, señor de Salinas, se añadieron un castillo y cuatro leones en campo rojo y blanco. Éstas usó nuestro obispo, añadiendo en medio el capelo episcopal, á la derecha San Juan Bautista, como patrón de la Orden de Cartuja, y á la siniestra San Hugo.

»Profesó en las Cuevas, siendo segunda vez prior el P. D. Miguel de Villarreal desde 1503 hasta 1506.

»Por discordia en la elección de prior de la Cartuja en 1525 quedó rector el P. D. Diego Sarmiento y Castilla, hasta que en la carta capitular de 1526 vino nombrado prior. Este año, venido Carlos V á Sevilla á celebrar sus bodas con la infanta D.ª Isabel de Portugal, de resultas de la visita que hizo á las Cuevas, llevó muy en memoria á su prelado. En 1530, siendo aún prior Sarmiento, ordenó visita para dicha casa el Capítulo general: la hicieron los PP. D. Diego de Villandrando, profeso de la misma y pariente de su prior Sarmiento, á la sazón prior de la de Cazalla, y Don Bruno de Ariza, prior de Jerez. En su acto encarcelaron al prior de las Cuevas, dieron elección y recayó en el mismo visitador Villandrando. La causa de este rigor atribuye el abad Gordillo á no sé qué fuga, la cual se falsifica evidentemente por las cartas capitulares y otros testimonios ciertos. La más probable conjetura que escriben nuestros antiguos es, que necesitado el Emperador, mandó al Arzobispo de Sevilla pidiese un donativo á los eclesiásticos y prelados de las órdenes, y que entre algunos que le pagaron fué uno el prior de las Cuevas. Fúndanse en la verdad del donativo y en la prontitud con que S. M. exaltó al prior encarcelado. Fué ciertamente una de las quejas, el que sin proponerlo á la comunidad hubiese socorrido al Emperador; pero hubo otras acusaciones, si bien todas declaradas calumnias por el Capítulo general de 1532, que le restituyó su honor y le nombró procurador de la misma casa, y á su juez Villandrando le privó perpetuamente de todos los empleos de la orden. Supo el Capítulo general la injusticia de la visita por las informaciones que hicieron los priores de Scala Dei y de las Fuentes, deputado por él para dicha averiguación.

»Este mismo año 1532 el Emperador, noticioso al parecer de las fortunas del P. Sarmiento, le nombró Obispo de Cuba (fué el tercero), mandándole la cédula por mano del Asistente de Sevilla, D. Jerónimo Briceño, para que en persona se la notificase. Aceptó; se le franqueó la Prioral para que habitase en ella hasta su marcha.

»Aun no había partido en 1535, pues á 1.º de Octubre le concedió licencia el general para llevar consigo dos monjes profesos de las Cuevas, ó de la provincia, y un socio converso profeso, los que eligiese, de voluntad de ellos; licencia de que parece no usó hasta que volvió á España sin ánimo de ir más á Cuba en 1545, en que á su petición se le revalidó y confirmó por el Capítulo general.

»Llegado á su obispado tuvo muchos trabajos; la cristiandad poca y mal propagada; los Ministros del Rey inobedientes y repugnantes á pagarle; opuesta á sus cosas D.ª Guiomar de Guzmán, mujer poderosa y que era árbitra de las voluntades de todos los más. Combatido por todas partes, pidió licencia para venir á España, y se le dió por año y medio, con fecha 31 de Mayo de 1541. No obstante, permaneció allá hasta 22 de Agosto de 1544, día en que hizo su primer testamento estando en el puerto de la Habana para embarcarse.

»A 5 de Febrero de 1545 ya estaba en el Monasterio de las Cuevas, según se ve por una donación que ese día otorgó á favor del mismo; pero en su último testamento, que en virtud de licencia pontificia otorgó ya enfermo en Sevilla, puso una cláusula confusa á favor de su hermano D. Pedro Sarmiento, prior de la santa iglesia de Osma, por la cual, por concierto con la Comunidad, le dió parte de la plata.

»Mandó enterrarse en el monasterio de las Cuevas, á quien además de 150.000 maravedis de tributo abierto anual que compró, dejó los 30.000, y los restantes para obras pías que distribuyese el prior. En efecto, fué enterrado donde mandó, y sobrepuesta losa de mármol con el escudo de sus armas y por orla este epitafio: Aquí yace el M. Rdo. y M. Magnífico Sr. D. Diego Sarmiento, Opo. que fué de Cuba, monje profeso de esta casa de Nra. Sra. de las Cuevas. Falleció lunes XXX de Mayo de MDXLVII, cuya ánima sea en gloria.»

D. Antonio de León Pinelo, autor del Registro de papeles del Consejo de Indias, que posee original la Academia de la Historia, escribió al folio 331 vto., relativamente al año 1541:

«El obispo Fr. Diego Sarmiento fué áspero con los Ministros reales y se entró mucho en la jurisdicción real, defendiendo la suya con demasía y arrojamiento y maltratando de obra y de palabra á los que no le obedecían, tocado de la codicia, y así cobró más de lo que le tocaba en las rentas eclesiásticas, en perjuicio de la mesa capitular y de las iglesias y hospitales. Usó del título de inquisidor tanto, que fué necesario que el Cardenal de Toledo, inquisidor general, le escribiese sobre ello, y el Emperador, en una carta de 11 de Enero de este año, muy largamente, le advirtió de todos sus particulares defectos, admirando que los mostrase tanto contra los Ministros reales, y le encargó la enmienda de ellos, y que donde no, se procuraría el remedio.»

[24] Según León Pinedo, era hijo de D.ª María de Izaguirre, natural de la villa de Azcoitia. Fué buen prelado y sentida en Cuba su muerte, que ocurrió por 1557.

[25] En las islas Canarias.

[26] La carta está fechada á 12 de Octubre de 1554, pero de esta noticia ninguna mención se halla en las cartas enviadas desde Cuba aun con fecha posterior.