EL BURRO ENTRE DOS PIENSOS
Pusiéronle dos montones
a un borrico de cebada,
toda limpia y ahechada
como unos gordos piñones.
Y puesto el asno en efecto
a igual distancia apartado,
se halló tan embarazado
(porque era un asno discreto),
que dudando a cuál iría,
apeteciendo y dudando,
se quedó a los dos mirando,
sin comer todo aquel día.
(El amor como ha de ser, acto 1.º)