JOSÉ DE CAÑIZARES

Madrid, 1676; 1750.

LO CIERTO POR LO DUDOSO[11]

¡Ay de vosotros, si acaso

dejáis torticeramente

el bien que está asegurado

por el que en duda os prometen!

Contaros quiero aquel cuento,

que ya cuido que sabedes,

del Can que al agua llegó

con la presa que hurtó alegre;

y reparando al pasar

que el espejo transparente

del arroyo le ofrecía,

en la fugitiva especie

de la sombra, otro pedazo

mayor que el que asido tiene,

engañado y codicioso

abrió, por trocar las suertes,

la boca, para agarrar

el otro; pero, pardieces,

que el pedazo que soltó,

llevado de la corriente,

sin ambos a dos le deja,

que eso y mucho más merece

quien por la sombra desprecia

la realidad que posee.

(La heroica Antona García, jornada 2.ª)