NATURALISMO

Molidos de la jornada

y con hambre, aunque risueños,

dos estudiantes rondeños

llegaron a una posada.

Comenzaba a anochecer

y entrambos, sin vacilar,

acercáronse al hogar

decididos a comer.

Ligera cual una ardilla

rubia moza les previno,

con un buen jarro de vino,

salchichón, pan y tortilla,

que devoraron los dos

sin tener que repetir,

yéndose luego a dormir

en paz y en gracia de Dios.

A la mañana siguiente,

rayando apenas el día,

del ventero en compañía

tomaron el aguardiente;

y a seguida de pagar

los caballos dispusieron,

y alegres como vinieron

se volvieron a marchar.

No será el cuento profundo

ni por él pido mercedes;

pero ¿no lo hallan ustedes

lo más natural del mundo?


RAMÓN DE CAMPOAMOR[1]

Navia (Asturias), 1817; 1901.