ESCENA II
CASTA, SUSANA y ANTONIA sentadas a la puerta de su casa. Son dos muchachas muy guapas y muy alegres. Visten de chulas, pero con decencia. La tía Antonia es una mujer de cincuenta años, gorda y ordinaria. Habla con una voz tan ronca y aguardentosa que no se le entiende la mitad de lo que dice. Se ve la luz dentro de la habitación. En la calle están los GUARDIAS 1.º y 2.º, paseándose, y el SERENO, recostado en la pared, debajo del farol, leyendo «La Correspondencia». Óyese en el café a una cantadora flamenca acompañada del piano. La gente que se supone dentro la jalea, palmoteando y dando con las cucharillas en los vasos. Con Casta, Susana y su tía Antonia aparecen sentadas dos VECINAS y un VECINO.
Música
Cantadora
En Chiclana me crié;
que me busquen en Chiclana
si me llegara a perder.
Voces
¡Olé!...
Cantadora
Los arroyos y las fuentes
no quieren mezclar sus aguas
con mis lágrimas ardientes.
Voces
¡Mi niña!
Guardia 1
No me choca nada
que se la disputen.
¿Qué te paece, Pedro?
Guardia 2
Que canta de buten.
Antonia
¡Olé, olé, olé,
que te aplaudo yo!,
¡porque sí señó!,
¡porque me gustó!
¡Y no habrá ninguno
que diga que no!
¡Bendita sea la madre
que te parió!
¡Y lo digo yo!,
¡y san se acabó!,
¡porque sí señó!,
¡porque sí señó!,
¡porque sí señó!
Casta y Susana
Cállese usted, tía Antonia,
con esa voz,
que la van a llevar los del orden
a la prevención.
Antonia
No me da la gana,
que lo digo yo,
porque tengo lengua
y san se acabó.
Vecinas
Pues dice muy bien.
Vecino
Pues tiene razón.
Cantadora
Si porque no tengo madre,
vienes a buscarme a casa,
anda y búscame en la calle.
Voces
¡Bendita seas!
Cantadora
Que me dijo mi madre
que no me fiara
ni de tus ojos, que miran traidores,
ni de tus palabras.
Voces
Que te vengas conmigo,
morena barbiana,
y que los chulos y chulas del barrio
te toquen las palmas.
Guardias
Que se alegra la gente
con esta barbiana,
y que los mozos están en Melilla
de broma y jarana.
Casta y Susana
Esta noche, tía Antonia,
se pone usted mala,
y cuando venga el señor boticario
la mete en la cama.
Antonia
Esta noche la paso
de broma y jarana,
porque requiero, requiero y requiero
y me da la gana.
Hablado
Vecina 1
¡Y que lo hace bien la cantadora!
Vecina 2
¡Vaya si lo hace!
Vecino
¿Y ustedes no van de verbena? Porque nosotros nos vamos a dar una vuelta.
Casta
Estamos esperando a don Hilarión, el boticario, que nos ha ofrecido llevarnos.
Vecina 1
Hija, ¡qué ganga tenéis con el tal boticario! ¡No sus falta na!
Antonia
Nos aprecia mucho. Por él están estas en el corte de botinas, que las tiene muy recomendadas. Y si no fueran tontas, alguna sería ya su mujer.
Casta
No es para tanto, pero nos dejamos querer.
Vecina 1
Hacéis bien, chicas.
Vecina 2
¡Mira que casarse con un viejo!
Antonia
¡Sí, que perderían mucho!
Casta
Perderíamos la juventud.
Susana
Y se nos pegaría la vejez con todos sus alifafes.
Vecino
¿Y tu novio, Susana, no va contigo a la verbena?
Susana
Mi novio no va conmigo a ninguna parte, que me tiene ya más repudrida y más achicharrada que San Lorenzo.
Antonia
Si le hubieras despedido cuando yo te dije...
Vecina 1
¡Qué le ha de despedir!
Vecina 2
¡Sí, buena es esta!
Susana
Ya le he despedido dos veces, y hemos vuelto a las mismas por esta dibilidad que yo tengo.
Vecino
¿Te tira, eh, te tira?
Susana
¡Ojalá que no me tirara!...
Vecina 1
¿Pero no le dará cuidado del boticario?
Casta
¡Anda! Pues si supiera que el boticario nos osequia, ya nos habíamos caído.
Antonia
¿Y qué que nos osequie? Pues hace muy bien, y le da la gana, y le da la gana, y le da la gana. ¡Eso es!
Susana
Pues lo que es Julián me tiene que pagar esta noche los malos ratos que paso desde que hablo con él. (Oyen dentro de la casa una batalla de perros que se muerden, ladran y aúllan.)
Antonia
¡Anda, demonio, anda!
Casta
¡Ya empiezan los malditos perros!...
Antonia
(Levantándose.) ¡Callaisus, condenados!...
Susana
¡Lástima de morcilla!
Antonia
Esto es que se ha metido en casa la perra de la vecina. ¡Allá voy, endinos, allá voy! (Entra en la casa. Los demás se levantan.)
Vecino
Vaya, ustedes se quedan con los perros y nosotros nos vamos a la verbena.
Vecinas
Pues hasta luego, chicas.
Susana
Anda con Dios.
Casta
Por allí nos veremos. (Vanse los vecinos. Entran en la casa y luego se asoman a las rejas.)
Música
Sereno
¡Buena está la política!
Guardias
¡Sí, sí, bonita está!
Sereno
¿Pues y el ayuntamiento?
Voz
¡Francisco! (Dentro.)
Sereno
(Contestando fuerte.) ¡Voy allá!
Consumos por aquí,
consumos por allá,
y dale que le dale,
y dale que le das.
Guardias
Son cosas de estos tiempos.
Voces
¡Francisco! (Dentro.)
Sereno
¡Voy allá!
(Como antes. Hace que se va y vuelve.)
Y torna por arriba
y vuelve por abajo.
Voces
¡Francisco!... (Más fuerte.)
Sereno
¡Ay, qué trabajo!
Guardias
¡Contesta!
Sereno
(Fuerte.) ¡Voy allá!
(Echa a andar y vuelve.)
Tres faroles tenía
esta calle no más.
Pues dos han suprimido...
¡Va! (Contestando.) que es bastante, ¡Va!
Y luego habla el gobierno
de la cuestión social.
¡Va! ¡El trueno será gordo!...
¡pero muy gordo!... ¡Va!
(Vase al fin por la izquierda.)
Guardia 1
¿Qué hacemos, tú?
Guardia 2
Lo que te dé la gana.
Guardia 1
Vamos a dar una vuelta a la manzana.
(Vanse los dos con mucha calma.)