ESCENA III

Dichos y don HILARIÓN, que viene por la derecha.

Hilarión

¡Oh, qué noche me espera

con mis lindas chulapas!

Estoy lo mismo que en mi edad primera:

todas las hembras me parecen guapas.

Allí están aguardándome en la reja.

¡Por vida!... ¡También está la vieja!

Casta y Susana

¡Chit, chit, chit!... (Chicheándole.)

Hilarión

Ya me llaman. ¡Qué placer!

Casta y Susana

¡Chit, chit, chit!...

Hilarión

¡No me puedo contener!

(Se arrima a la verja.)

Casta y Susana

¡Vaya unas horas de venir!

Hilarión

No me riñáis, que son las diez.

Antonia

Muy buenas noches nos dé Dios.

Hilarión

Muy buenas noches tenga usted.

Antes de ir a la verbena,

¿no os parece, niñas mías,

que debemos alegrarnos

con un poco de licor?

Casta

¡Sí, señor!

Susana

¡Sí, señor!

Antonia

La leche merengada

me parece mejor,

a ver si se me aclara

esta picara voz.

Hilarión

¡De todo habrá!

¡De todo habrá!

Casta

¡Como en botica!

Susana

¡Pues claro está!

Las dos

¡Ja, ja, ja, ja!

¡Ja, ja, ja, ja!

Hilarión

¡Ja, ja, ja, ja!

¡Qué picarillas!

Pues esperad,

que del café

nos lo traerán.

(Entra en el café. Óyense dentro el piano y el violín.)

Casta

¿Oyes? ¡Qué bonito es esto!

Susana

Anda, vamos a bailar.

Antonia

Pues a mí la cantadora

me divierte mucho más.

(Se quita de la reja y se las ve bailar dentro.)

No bailéis, arrastrás.

¡Pues vaya un polvo

que levantáis!

(Sale don Hilarión del café, bailando muy alegre, y detrás un camarero con una bandeja de licores y helados. Los dos entran en la casa, y luego sale el camarero. Se ve a don Hilarión dentro bailar y retozar con las chulas.)

Hilarión

¡Estáis divinas

cuando bailáis!

¡Qué movimientos

y qué compás!

Ellas y Él

¡Ja, ja, ja, ja,

ja, ja, ja, ja!

(Acaban de tocar el piano y el violín y se oye un aplauso en el café. Don Hilarión y las chulas también aplauden.)