ESCENA IV

Dichos, EL TABERNERO y LOS MOZOS 1.º, 2.º y 3.º, que vienen por la derecha.

Hablado

Tabernero

Allí viven. (Señalando la casa.) Estas muchachas, que son honradas, aunque mayormente no lo parecen, por la falta de los principios de su tía, la Antonia, que las ha criado; es un decir, porque quien las ha criado es su madre, como comprenderéis.

Mozos

¡Ya, ya!

Tabernero

Solo que su tía, la Antonia, se ha encargado de ellas desde la falta de su madre, vamos al decir, que no es que su madre faltara ni haiga tenido faltas en su vida que la haigan podido avergonzar, no, señor; hablo desde que faltó su madre por haberse muerto, vamos al decir.

Mozos

¡Ya, ya!

Tabernero

La Susana habla con el Julián hace un año, y el Julián habla con la Susana todo ese tiempo también.

Mozos

¡Ya, ya; es claro!

Tabernero

El Julián es un chico honrado, pero no puede comprimirse.

Mozo 1

Si las mujeres siempre tienen la culpa.

Mozo 2

De todo lo que les pasa a los hombres.

Tabernero

¡Chist, chist, chist!... ¡No metáis la pata!... ¡Poco a poco!... Tú, cuando hablabas (Al Mozo 1.º) con la Rubia, ¿sabías comprimirte?

Mozo 1

Unas veces sí y otras no, según.

Tabernero

Y tú, (Al Mozo 2.º) cuando hablaste con la Morena, ¿te comprimías?

Mozo 2

Yo, como este, según caían las pesas.

Tabernero

Pues yo, que no me he comprimido nunca, porque la señá Rita, la tabernera, mi mujer, no me ha dado en su vida motivos para comprimirme, os digo que el hombre que no se comprime es una persona irracional, mayormente.

Mozos

Bueno, eso sí...

Tabernero

Ahora, oído. Mi mujer quiere al Julián como si fuera su hijo, porque es su madrina de pila, y la madre de Julián está la pobre imposibilitada. El Julián está empeñado en darle un escándalo a la Susana esta noche en su casa, o en la verbena, o en donde la encuentre. Nosotros estamos aquí, por si el Julián viene, cortar la bronca, por más que mi mujer no le dejará solo.

Mozo 1

Pues en la casa hay gente. (Oyendo el ruido que hacen.)

Tabernero

¡Chist!... Eso no te importa a ti. Nosotros, en el entretanto, vamos a tomar ahí un café y estamos a la mira.

Mozos

Bueno, eso sí.

Tabernero

Conque vamos allá.

Mozo 1

Pero mira que también las mujeres...

Mozo 2

¡Es que hay algunas!...

Mozo 1

¡También debían ellas de comprimirse!

Tabernero

No es lo mismo.

Mozo 1

¡Vaya!...

Mozo 2

¡Sí que lo es!... (Entran los tres hablando en el café.)

Tabernero

No, señor. El hombre es susceptible de comprimirse, máxime si es un hombre que se ha criado en buenos pañales.

Mozo 1

Pero... ¿y la mujer?

Tabernero

La mujer no se cría en pañales.