ESCENA V
La SEÑÁ RITA y JULIÁN, por la derecha.
Música
Rita
Ya estás frente a la casa.
¿Y ahora qué vas a hacer?
Julián
No lo sé, señá Rita,
se lo aseguro a usted.
¡De un lado la cabeza,
del otro el corazón!
Este dice que sí,
esta dice que no;
¿cuál es el que más habla?
Rita
Ninguno de los dos.
Los hombres que son hombres,
señal de que lo son.
Y el hombre de vergüenza
se calla y se acabó.
Julián
Pues, ea, ya me callo.
(Mordiéndose los labios de rabia.)
Rita
Y escucha, que hablo yo.
Si el cariño a la Susana
se le ha acabao ya,
y te ha dicho que no quiere
contigo ya na,
y la ves que a la verbena
con otro se va,
porque quiere la muchacha
y es su voluntad,
¿a qué quieres, condenado,
¡maldita sea la!...
perseguirla y perseguirla
si ya está arreglá,
y te ha dicho que contigo
no quiere ya na?
Pues te muerdes la lengua
y te vuelves pa atrás,
y le dices al otro
¡anda y guárdatela!
Julián
Y que un honrado cajista,
¡maldita sea la!...
que gana cuatro pesetas
y no debe na,
que se acerca a una muchacha
que siempre fue honrá
y se quie casar con ella,
como es la verdad,
tenga que tener ahora
la boca cerrá
y no decirla ¡tunanta,
bribona, arrastrá!
Esto hacerlo yo no puedo,
ni nadie lo hará.
¡Yo la quiero de veras,
y es la pura verdad!
¡No le digo yo al otro
anda y guárdatela! (Llorando.)
Rita
¡Vamos!... ¡Ch!... ¡Julianillo!...
¡Luego dirás que no eres un chiquillo.
(Consolándole.)
Julián
No me llame usted niño, señá Rita.
Rita
¡Que tienes madre!
Julián
¡No me lo repita!
(Los guardias por la izquierda.)
Guardias
¿Qué harán aquí estos dos?
Eso sábelo Dios.
Guardia 1
¿Qué hacemos, tú?
Guardia 2
Lo que te dé la gana.
Guardia 1
Daremos otra vuelta a la manzana.
(Vanse muy despacio por la izquierda.)