II
Era el 5 de Enero de 1814.
El ejército independiente, derrotado en las inmediaciones de Valladolid, se había retirado al Sur y estaba en la hacienda de Puruarán.
Aquel ejército que había dado tantas pruebas de valor y de heroicidad, que había recorrido triunfante por casi toda la Nueva España, estaba en aquellos momentos desmoralizado, falto de armas, de parque y casi sin esperanzas de resistir el inevitable empuje de las tropas realistas.
El ilustre Morelos, jefe de aquel ejército, fué obligado por los demás generales á retirarse de Puruarán, según dicen algunos historiadores, y los independientes quedaron allí á las órdenes del padre Matamoros.—Las tropas realistas emprendieron, como era natural, su movimiento sobre los insurgentes, y el día 5 de Enero llegaron á Puruarán y atacaron.
La victoria no se hizo esperar, y los jefes realistas Llano é Iturbide se apoderaron de la casa de la hacienda y de las oficinas á donde se habían hecho fuertes los independientes.
Después del combate, los soldados del rey comenzaron á explorar los alrededores con el objeto de aprehender á los insurgentes que habían logrado salvarse; y en una de las pequeñas habitaciones de los sirvientes de la hacienda, fué hallado el jefe de los insurgentes, el general Matamoros, que encontrándose solo, á pie y rodeado de enemigos, había buscado allí un refugio.
Según se dice fué entregado por un oficial de los mismos suyos y hecho prisionero por el soldado Eusebio Rodríguez, al cual se le dió como premio de este servicio la cantidad de doscientos pesos.
Matamoros fué conducido inmediatamente á Valladolid.