ESCENA PRIMERA
SCARPIA, SCHIARRONE, el JEFE DE COMEDOR y los DOS CRIADOS
Scarpia
(A uno de los criados.) Abre esas vidrieras... Aquí dentro hace un calor sofocante. (A Schiarrone.) ¿Qué hora es, Schiarrone?
Schiarrone
Las tres de la mañana, excelencia.
Scarpia
¿La ciudad me parece que está tranquila?
Schiarrone
Completamente tranquila, excelencia. Sin embargo el gobernador ha hecho reforzar los cuerpos de guardia, y toda la guarnición está sobre las armas.
Scarpia
¿El preso está en la capilla?
Schiarrone
Sí, excelencia, acaba de entrar en ella, acompañado de los hermanos dominicos, pero a sus piadosas exhortaciones para que encomiende su alma a la divina misericordia, contesta el reo que no tiene necesidad de pedir perdón a nadie por haber cumplido con su deber de hombre honrado, tratando de salvar a un inocente de las persecuciones de la tiranía más desenfrenada.
Scarpia
(Sirviéndose vianda en el plato.) Excelente máxima digna de un jacobino.
Schiarrone
Y que si el cielo consintiera tales infamias, el propio cielo se haría cómplice de los malvados.
Scarpia
¡Blasfemia horrible! ¿Y qué más?
Schiarrone
Los santos religiosos han concluido por perder la paciencia ante un pecador tan empedernido y acaban de abandonarle.
Scarpia
¿Y él?
Schiarrone
Pues se ha echado a dormir tranquilamente.
Scarpia
¡Vaya una manera ejemplar de prepararse para entrar en la vida eterna!