ESCENA ÚNICA

MARIO está tendido en tierra cerca de la muralla, a la izquierda. Los SOLDADOS están en el fondo, a la derecha, entre el parapeto y el muro de la poterna. COLOMETTI está inclinado sobre el cuerpo de Mario, cuya cabeza está vuelta hacia la muralla. Un SARGENTO con una linterna alumbra a Colometti.

Colometti

(Después de observar el cuerpo durante un momento, se incorpora y se dirige al sargento.) Está bien muerto. Podéis retiraros. (El sargento se va, seguido de los soldados. En este mismo instante aparece Floria por la poterna con la capa de Mario al brazo.)

Floria

Este debe ser el sitio... Sí, aquí está la explanada. (Ve a Colometti.) Ah, es él. ¿Los soldados se han retirado ya?

Colometti

Hace un momento.

Floria

(Avanzando.) ¿Dónde está?

Colometti

(Señalando al sitio.) Allí.

Floria

Ah. (Se lleva la mano al pecho.) Está bien. (Reponiéndose.) Tened la bondad de ver si el camino está solitario. (Colometti sale por el fondo derecha. Floria corre hacia el sitio donde se encuentra el cuerpo de Mario.) ¡Soy yo! (Aparece un soldado.) ¡No te muevas!... ¡No te muevas, por Dios!... Pasa un soldado... Aguarda. (Se separa de Mario repentinamente.) ¡Ya se ha ido! (Vuelve a acercarse a él, pero en este instante aparecen cuatro hombres con dos linternas.) ¡Quieto, todavía viene gente!... ¡Dios mío, y el comisario que no llega! (Se acercan los cuatro hombres.) ¿Eh? ¿Qué queréis? ¿Adónde vais?

Sargento

Venimos a buscar el cadáver.

Floria

(Con el espanto propio de la situación.) ¡Atrás! ¡No os acerquéis! ¡Ese cadáver me pertenece!... ¡Es mío!... ¡Me lo ha entregado el señor barón de Scarpia!... ¿No os lo ha dicho el Comisario?

Sargento

Nada nos ha dicho.

Floria

Se habrá olvidado de daros la orden... Llamadle... Buscadle en seguida. (Los soldados van hacia la derecha. Floria se acerca a Mario, sin perder de vista a los soldados.) ¡No te levantes aún! ¡Podrían verte! ¡Espera a que se hayan alejado y después nos iremos! ¡Es lo mejor! ¡Podría ocurrir cualquier desgracia imprevista! Con el salvoconducto saldremos del castillo los dos sin esperar al Comisario... (Respirando.) ¡Por fin!... Ya no se les ve... Ya se han ido... ¡Ahora! (Le arroja la capa, mirando siempre a la derecha hacia el fondo.) ¡Pronto! ¡Embózate! ¡Arriba! (Se vuelve y le ve inmóvil.) ¿Eh? ¿Qué haces? ¡Levántate! ¿No me oyes? (Espantada se acerca a él.) ¡Mario! ¡Mario mío! ¿Se habrá desmayado? (Se aproxima, le coge la cabeza y la vuelve rápidamente. Entonces ve el rostro de Mario con la palidez de la muerte y el brazo derecho del cadáver, que cae rebotando sobre el suelo.) ¡Jesús! ¿Qué miro? (Abrazada al cadáver.) ¡Sangre!... ¡Sangre!... ¡Muerto!... ¡Asesinos! ¡Asesinos! (Colometti y Schiarrone con los soldados. Al verlos Floria se levanta como una furia y se dirige a Colometti.) ¡Miserable!... ¡Verdugo, lo has asesinado!

Colometti

He cumplido la orden. Le mandé fusilar como al Conde Palmieri.

Floria

¡Ah!... ¡la fiera!... ¡el monstruo!... ¡Y no puedo matarlo por segunda vez!

Schiarrone

¿Matar? ¿A quién?

Floria

(Con acento terrible.) A vuestro infame Scarpia... ¡A ese demonio del infierno!... ¡Sí, acabo de matarlo de una cuchillada en el corazón! ¡Y ahora siento que esté muerto, porque quisiera clavarle de nuevo el puñal en la herida y retorcerlo, en ella mientras tuviera fuerza en mi brazo y aliento en mi pecho! (Colometti hace una seña y se van el Sargento y los soldados.) ¡Sí, andad, cobardes!... ¡Corred a ver lo que he hecho de ese monstruo que asesina después de muerto!...

Schiarrone

(Tratando de abalanzarse a ella.) ¿Tú?

Colometti

(Deteniéndole.) No hagas caso. ¡No ves que está loca de dolor!... ¡Delira!

Floria

No deliro... Está muerto... ¡Muerto! ¡Muerto!

Colometti

¿Entonces?

Floria

(Desafiándole con el gesto.) ¿Qué?

Colometti

Sería poca tu vida para pagar la suya.

Floria

¿Mi vida? ¿Qué me importa la vida, miserable?... ¡Tomadla, tomadla pronto! (En este instante se oyen voces confusas en el interior del castillo y redobles de tambores.)

Colometti

(Al Sargento que vuelve precipitadamente.) ¿Qué sucede?

Sargento

Esa mujer ha dicho la verdad.

Colometti

¿El barón?

Sargento

¡Muerto!

Todos

¡Ah! (Gritos de cólera.)

Colometti

(A Floria que durante este breve diálogo se ha ido retirando con expresión de alegría siniestra.) ¡Te mandaré a hacer compañía a tu amante!

Floria

(En lo alto del parapeto.) Voy yo misma sin necesidad de tu auxilio. ¡No quiero sufrir más el horror de veros, infames esbirros de una infame tiranía!... (Mirando hacia Roma.) ¡Pueblo envilecido que la soportas!... (Alzando el puño hacia el sol que aparece radiante en el horizonte.) ¡Sol estúpido que la alumbras, malditos seáis! (Se arroja por el parapeto.)

TELÓN