CLXII.

Oyen los jefes que el peligro llama:

Mnesteo y el intrépido Seresto

Allá acuden, y al ver que se derrama

Medrosa turba ante invasor enhiesto

Que aterra la ciudad, Mnesteo exclama:

«¿A dó huis, insensatos? Más repuesto

¿Qué otro sitio hallareis ni más seguro?

¿Ó qué muro buscais allende el muro?