CLXX.
Al reino de las sombras con gemido
Huyó el alma indignada. En tal momento
Se alza del campo unísono alarido
Las estrellas á herir del firmamento.
Al caer la heroína, más reñido
Empéñase el combate. Ciento á ciento
Embisten á una vez con altas voces
Teucros, Tirrenos, Arcades veloces.