CLXXVII.
El disparado arpon que rasga el viento
Sintió Arrunte, y á par del estallido,
En sus carnes el hierro entrar violento.
No alcanzó de los suyos sino olvido,
Que en medio de revuelto campamento
Lanzar le dejan el postrer gemido
Sobre el polvo ignorado. Alzando el vuelo
Ópis veloz restituyóse al cielo.