CLXXXVIII.

Ya naufraga en angustias su esperanza:

Ha tornado á los Rútulos la vista

Y á la ciudad; mas la apremiante lanza

El pié le ataja, el ánimo le atrista:

Ni con qué traza escape se le alcanza,

Ni por cuál modo al enemigo embista;

Rastrea en torno, y su ojeada es vana,

Que ni el carro aparece ni la hermana.