CXLV.
Dice, y en zozobrante afan no sabe
Entre intentos dudosos qué decida:
O si ya, enloquecido por tan grave
Afrenta, el pecho sin piedad divida
Con frenético acero; ó de la nave
Se arroje, y á poder de brazos pida
En su bélico ardor la orilla corva
Venciendo el ponto que lidiar le estorba.