CXVIII.

Ya, formándose en cúneo á la batalla,

Animosa la tropa se encamina.

Escalas de improviso en la muralla

Se ven, y el fuego la cabeza empina.

Quién á las puertas acudiendo, acalla

A los guardias con muerte repentina;

Quién, armas empuñando, trepa: al cielo

Tejen mil dardos tenebroso velo.