CXXXIII.

»Y nada más: si á vueltas de tu ruego

Halagas encubierta confianza

De reprimir de la discordia el fuego

Y en los hados hacer total mudanza,

Hasta ese punto en mi poder no llego,

Y alimentas inútil esperanza.»

Tornó Juno, los ojos hechos fuente,

A hablar, y dijo así con voz doliente: