CXXXIV.

Desde un punto sereno de la esfera

En una nube, sobre el aura pura,

Apolo, el de la hermosa cabellera,

Miraba en ese instante por ventura

El fiero asalto y la defensa fiera,

Y á Yulo vencedor así conjura:

«¡Bien hayas, jóven de inmortal destino!,

¡Sigue! ¡ése es de los astros el camino!