CXXXV.
»¡Bien hayas, nieto ya, y futuro abuelo
De Dioses! Cuanta guerra el hombre enciende,
Trocarse en paz verá dichoso el suelo
Reinando tu familia. A tí no extiende
Troya su hado cruel.» Dice, y del cielo,
Rasgando el aire vibrador, desciende
A Ascanio, y de sus formas se desnuda,
Y el rostro en el del viejo Bútes muda.