CXXXIX.
Turno mismo, de sólida madera,
Con altos puentes guarnecida, alzara
Trabada torre; de ella se apodera
Aquel voraz turbion. «¡Hermana cara!
¿Ves, ves,» clama el cuitado, «que doquiera
El hado nos arrolla? Me pesara
Que en cerrarme insistieses el camino
Que un Dios señala y mi cruel destino!