CXXXVIII.
Así que á los destellos renacientes
De la razon, la nube se retira
Que le envolvió en horrenda noche, ardientes
Los globos de sus ojos rueda, y mira
Con demudada faz los eminentes
Muros desde su carro. En roja espira
Ve el fuego que tablajes señorea
Y al cielo enderezado libre ondea.