LVI.

Lo vió el pueblo sitiado, y de los muros

Unánime clamor el aire envía;

Lanzan todas las manos dardos duros,

Creciendo la esperanza en osadía:

Tal grullas de Estrimon nublos oscuros

Cruzan con ruido en la region vacía,

De los Austros huyendo, y libres de ellos

Gritan gozosas con acordes cuellos.