LVII.

Oyó la voz que el entusiasmo exhala

Pasmado el sitiador, que tal no espera;

Hasta que, á ver tornando, mira en ala

Las popas arrimarse á la ribera

Y que en velas envuelto el mar resbala.

Ardele al héroe la gentil cimera,

Ígnea lengua en el aire es su garzota,

Y el escudo de oro incendios brota.